La Última de Petróleo

Utilidades, préstamos, finiquitos… lo que ya no reciben los empleados de Pemex


Los trabajadores de la alta dirección han sufrido no solo una baja de salario, sino también un cese en prestaciones como seguro e hipotecas


“Trabajar antes en Pemex era casi sinónimo de recibir lo que en el sector privado no se podría imaginar”, dice un ingeniero industrial que trabaja en Pemex desde hace 12 años y que hoy ostenta un puesto gerencial en el corporativo principal de la estatal.

Antes de la entrada de la administración de Andrés Manuel López Obrador, el entrevistado, que ha pedido el anonimato, tenía entre sus prestaciones un préstamo hipotecario, un seguro de responsabilidad civil, la financiación de un auto y un seguro de gastos médicos mayores. Hoy, además de una baja de salario cercana a 20,000 mil pesos al mes, que se dio al inicio del sexenio –como en otros sectores de la administración federal-, esas prestaciones ya no figuran dentro de sus prestaciones, aunque aún aparecen en su contrato.

Y es que los altos mandos de Pemex han dejado de percibir una serie prestaciones superiores a la ley que recibían antes del inicio del sexenio y que ahora han quedado olvidadas, como parte de la política de austeridad impulsada desde la presidencia. El pasivo laboral se ha colocado como uno de los grandes problemas financieros de la petrolera, pero hasta ahora la compañía no ha hecho de conocimiento público cambios al interior de su nómina.

El único dato que ha hecho público es una reducción de cerca de 2,000 trabajadores. A finales de 2019, de acuerdo con la información más reciente publicada por la compañía, Pemex tenía 122,646 plazas ocupadas.

“Todavía aparecen las prestaciones como tal en el contrato, porque no hemos firmado nuevos contratos con esta administración, los anteriores siguen vigentes”, ha dicho la fuente en entrevista.

Tras la entrada de la actual administración federal, la primera acción fue un recorte salarial de entre 15,000 y hasta 100,000 pesos, y con ello una serie de renuncias de altos mandos que no aceptaron las nuevas condiciones, explicaron fuentes. Pero hasta ahora, los trabajadores no han recibido ningún comunicado institucional en donde se les notifique el cese de las prestaciones.

Los empleados de la estatal también han dejado de percibir una prestación bajo la cual se les otorgaba un préstamo de hasta 3 meses de sus salario ordinario, sin que éste fuera sujeto a intereses.

Los grandes cambios, dicen las fuentes al interior de la empresa, se han dado entre los niveles de mando más altos de la compañía.

La estatal tiene 45 niveles de mando, las grandes modificaciones en las prestaciones se han dado después del nivel 37, en donde comienzan los puestos gerenciales o de toma de decisiones.

“El resto de alguna manera, o sea los operativos, los que arrastramos el lápiz o hacemos los análisis y no tomamos decisiones tan estratégicas o de liderazgo, de un nivel 37 hacia abajo, no tuvimos grandes cambios en nuestra nómina y prestaciones”, dice una ex empleada de la compañía.

Los finiquitos de la compañía también han visto un retraso continuo, coincidieron dos ex empleados de Pemex que decidieron dejar la compañía durante 2020 y que tardaron cerca de un año en recibir su último pago de la estatal.

La administración de la petrolera nacional ha enviado otras señales de austeridad a sus empleados: a finales del año pasado circuló un oficio entre sus trabajadores en el que les pedía una aportación voluntaria de su salario y aguinaldo –que en el caso de los empleados de la compañía asciende a 60 días de salario ordinario–. Una acción que no fue obligatoria para el total de la nómina, pero que causó la rescisión de contratos de algunos empleados, según dijeron las fuentes entrevistadas.

Los empleados de PMI Comercio Internacional, una empresa propiedad de Pemex constituida en el extranjero y dedicada a la comercialización de crudo y combustibles, también han visto una baja en sus prestaciones.

Los trabajadores de la compañía constituida oficialmente en Estados Unidos no han recibido este año sus utilidades correspondientes al 2020 –que oscilan entre 35,000 a cerca de 200,000 pesos por empleado, de acuerdo con estimaciones de los propios trabajadores de la empresa–, sin ningún comunicado oficial de PMI.

Las prestaciones que hasta ahora reciben los empleados de la petrolera superan al resto del que pueden encontrar trabajadores de la rama en el sector privado, de acuerdo con una revisión al contrato colectivo de la petrolera.

Históricamente el pasivo laboral ha sido uno de los grandes lastres que ha afectado a la compañía. En los últimos años, el gobierno federal ha hecho una serie de capitalizaciones a la empresa para cubrir sus pasivos, incluidos los derivados de las prestaciones a empleados.

Analistas del sector coinciden en que es necesario una reestructura a la plantilla laboral de la compañía y a los beneficios a empleados, pero aseguran que las modificaciones podrían quedarse cortas para mejorar las finanzas de la petrolera, si esto no se acompaña de un plan para aumentar sus ingresos y un cambio de giro hacia actividades más rentables, como la producción de crudo.

Los empleados de PMI Comercio Internacional, una empresa propiedad de Pemex constituida en el extranjero y dedicada a la comercialización de crudo y combustibles, también han visto una baja en sus prestaciones.

Los trabajadores de la compañía constituida oficialmente en Estados Unidos no han recibido este año sus utilidades correspondientes al 2020 –que oscilan entre 35,000 a cerca de 200,000 pesos por empleado, de acuerdo con estimaciones de los propios trabajadores de la empresa–, sin ningún comunicado oficial de PMI.

Las prestaciones que hasta ahora reciben los empleados de la petrolera superan al resto del que pueden encontrar trabajadores de la rama en el sector privado, de acuerdo con una revisión al contrato colectivo de la petrolera.

Históricamente el pasivo laboral ha sido uno de los grandes lastres que ha afectado a la compañía. En los últimos años, el gobierno federal ha hecho una serie de capitalizaciones a la empresa para cubrir sus pasivos, incluidos los derivados de las prestaciones a empleados.

Analistas del sector coinciden en que es necesario una reestructura a la plantilla laboral de la compañía y a los beneficios a empleados, pero aseguran que las modificaciones podrían quedarse cortas para mejorar las finanzas de la petrolera si esto no se acompaña de un plan para aumentar sus ingresos y un cambio de giro hacia actividades más rentables, como la producción de crudo. Fuente Expansión

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