De Impacto

Sian Ka’an, la puerta al cielo, ofrece un mágico recorrido

REDACCIÓN
ORO NEGRO

Conocer Sian Ka’an es adentrarse en una paleta de colores donde el azul del cielo se confunde con las tonalidades de sus lagunas, un ecosistema único, hogar de aves endémicas y migratorias así como otras especies acuáticas y terrestres que viven en este santuario. A su lado está la zona arqueológica de Muyil, vestigio de la presencia de la ancestral cultura maya en esta área, ubicada en el centro de Quintana Roo.

La fragilidad de la zona requiere de un turismo de bajo impacto y consciente de que lo que visita es un patrimonio de la humanidad, por lo cual iniciativas de turismo de la Alianza Peninsular para el Turismo Comunitario (APTC), como Community Tours, ubicada en el poblado de Muyil, municipio de Felipe Carrillo Puerto, se preocupan por organizar visitas responsables que incluyen recorridos por la zona arqueológica, paseo en lancha por las lagunas de la reserva, flotación en los canales, avistamiento de aves, delfines y manatíes.

Muyil significa entre los montículos, en maya yucateco, menciona Gilberto, guía de turistas que durante años ha tenido el privilegio -dice- de enseñar a los visitantes los pormenores de la cultura maya. Este fue un recinto ceremonial que comprendía la residencia de la clase gobernante, una plataforma donde se ejecutaban danzas, fortificaciones para vigilancia y espacios para hacer ofrendas e invocar a los dioses. Fue ocupada los primeros años de la era cristiana y su plenitud se dio en el período clásico, que abarca del año 250 hasta 900 después de Cristo. 

Recorrerla es hacer un viaje al pasado, imaginar cómo los mayas convivían en esta selva que les brindaba protección y dotaba de los insumos necesarios para su alimentación y estilo de vida. Gilberto explica a detalle la función de cada edificio y recuerda que mayormente este recorrido lo hace con extranjeros; para ello ha tenido que aprender inglés y está estudiando francés, para dar un mejor servicio al visitante. “Siempre ellos aprecian mucho que les hables en su lengua”, señala este poblador de Chumpón, una localidad ubicada a media hora de Muyil, que cada día sale a las 4 de la mañana de su comunidad para estar a tiempo en sus tours y no hacer esperar a sus grupos.

Ser guía no es fácil, “debes estar certificado por la Secretaría de Turismo federal, pasar un examen que hay que refrendar cada cuatro años” y muestra orgulloso su credencial. Además, debe acreditar un segundo idioma, en este caso el inglés, y lamenta que el maya no sea tomado en cuenta como idioma por la autoridad federal, así que aunque él es políglota (habla maya, inglés y español) sólo le cuentan inglés y español.

Terminando el recorrido nos lleva por un camino rústico flanqueado por árboles típicos de la región como el chechén, el chacá, zapote o jabín y que desemboca en las costas de la laguna Muyil, donde se toma la lancha para hacer el recorrido por las tres lagunas que abarca la reserva de Sian Ka’an: Muyil, Sunyaxché y boca Paila.

Conforme te alejas de la costa puedes apreciar los diferentes tonos de azul, que va desde el más oscuro, producto de las algas que crecen en el lecho lagunar hasta el azul turquesa, volviéndose cristalino en los canales donde habitan cientos de peces de variados tamaños. Aún se mantiene el canal antiguo, de muy bajo calado y construido por los mayas en la época prehispánica como salida hacia el mar; tras él, serpenteando el manglar, se avistan varias especies de aves, como la garza tigre o la tricolor, algunas están de paso, mientras que para otras este sistema lagunar es su hogar, como también lo es para monos, manatíes y delfines.

“El canal natural es más profundo, más ancho y largo, tiene aproximadamente seis kilómetros y medio para conectar con la tercera laguna, que está cerca del mar, allí se realiza la flotación, donde el visitante se puede dejar llevar por la corriente, que sale de los ríos subterráneos y se mezcla con el cuerpo de agua”, indica Gilberto, quien vigila que antes de entrar al agua todo su grupo tenga sus chalecos salvavidas y cumpla con las medidas de seguridad necesarias.

La flotación es un recorrido relajante por canales donde las bromelias están a punto de florecer y donde el sol entibia el agua haciéndola mucho más apetecible. Después de media hora es tiempo de volver a la lacha y seguir el recorrido, que nos lleva a la zona de avistamiento de manatíes, donde si tenemos suerte estos simpáticos mamíferos se asomarán a saludarnos. A lo lejos vemos la costa de Punta Allen, localidad pesquera cuya actividad principal es la captura de langosta.

El paseo por este ecosistema mágico de transición entre el mar y la selva dura aproximadamente tres horas y al regreso nos espera una deliciosa comida preparada con productos de la milpa maya en el restaurante de Community Tours, que estuvo cerrado aproximadamente un año por la pandemia y que ahora están reactivado ante el avance en el  semáforo epidemiológico, actualmente en amarillo.

¿Qué es la Alianza Peninsular para el Turismo Comunitario (APTC)?

La red surge desde 2016 con la finalidad de incrementar las visitas turísticas a comunidades rurales para beneficiar a los habitantes sin explotar la naturaleza. Está integrada por tres redes estatales: Caminos Sagrados (Quintana Roo), Consejo de Turismo Rural de Campeche (Campeche) y Co’ox Mayab (Yucatán). En total son 273 socios de comunidades indígenas y campesinas agrupados en 24 empresas sociales de turismo comunitario.

La APTC funciona con comités conformados por integrantes de todas las redes estatales que trabajan en las siguientes líneas: capacitación, promoción y gobernanza.

Para hacer una reserva, pueden contactarlos al teléfono 983 180 0017, Facebook CaminoSagradosOficial, Instagram @caminossagradosoficial y correo electrónico [email protected] La Jornada Maya

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