La Última de Petróleo

Si Nahle abre el fracking, tardaría al menos tres años ponerlo en marcha

NADIA LUNA
ORO NEGRO


Un sector del mundo energético sostiene que la única manera de garantizar la producción de gas natural es a través del fracking. El debate público también ha encendido las charlas dentro de la 4T, donde la propia Rocío Nahle se muestra menos renuente que presidente López Obrador, no obstante, aun si se optara por esta opción, los complejos requerimientos de esta actividad complicarían que se realizara en esta administración.

La crisis de gas que padeció el país días atrás abrió el debate sobre cómo encarar la falta de recursos propios. Y es que el declive de la producción nacional es tal que actualmente el país exporta poco más del 70% de lo que consume para la generación de electricidad. Para expertos como Gonzalo Monroy, el fracking sería la medida necesaria para garantizar la seguridad nacional y el país cuenta con los recursos naturales para ese propósito.

Sin embargo, reconoce que no sería viable su realización en este sexenio. Y no se trata de un rechazo total por parte del gobierno, como se podría pensar, pues si bien es cierto que el presidente López Obrador ha sostenido que no es una vía que él contemple, la secretaria de Energía, por su parte, no rechaza completamente la idea. Basta recordar que ha enviado para revisión de la Comisión Nacional de Hidrocarburos la autorización de campos no convencionales.

El problema, explica Monroy, es ante la resistencia más visible de este gobierno por volver a las rondas petroleras, lo que colocaría a Pemex como el único actor para realizar fracking en las asignaciones que ya tiene.

“En ese sentido, sus posibilidades son muy limitadas. Además, hay que considerar que hay un ambiente hostil de inversión en el sector, no hay mucho apetito y, por otro lado, el sector energético es de largo plazo. En este caso, hablamos técnicamente de al menos tres años”, señaló en diálogo con LPO.

Se trata, explica, de una planeación que toma su tiempo, el concurso para la obra, actualizar la regulación de Conagua y tener un diálogo permanente entre gobiernos municipales y autoridades. Aunado a eso, se trata de una inversión fuerte para hacerlo. ¿Pemex estaría en posibilidades de costearlo?

De momento, las baterías han estado puestas en el rescate de la producción de petróleo crudo, pero las inversiones son limitadas en tanto que enfrenta una creciente deuda. Para el cierre de 2020 esta se ubicó en 2,258.7 mil millones de pesos, mientras que la empresa perdió 481 mil millones de pesos.

El tamaño del reto, apunta Monroy, es que para este tipo de proyectos y lograr una buena producción, se requieren trabajar al menos 40 pozos a la semana. “Pemex no tiene esa infraestructura”, puntualizó. Fuente: La Política OnLine

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