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Refinería Deer Park será un problema de largo plazo para consumidores en México: Moody’s


La apuesta del gobierno mexicano de producir más combustibles fósiles con la refinería Deer Park aumenta el riesgo de que los inversionistas rechacen invertir en bonos de Pemex


La compra total de la refinería Deer Park por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) a la compañía privada Shell será un problema de largo plazo para los consumidores de combustibles en México, advirtió Moody’s.

La calificadora de riesgo crediticio estima que la demanda mundial de combustibles caerá al menos 20% hacia 2035, pero México y Pemex no podrán bajar los precios domésticos porque tendrán que pagar la refinería que compraron en Houston, Texas, y la que están construyendo en Dos Bocas, Tabasco.

“Es un problema de mediano a largo plazo. Alguien va a tener que pagar esa cuenta y va sufrir mucho el bolsillo de quien tenga que pagar la cuenta de un producto cuya demanda va bajando, y por lo tanto, sus precios”, declaró en entrevista con Forbes México, la analista de Moody’s, Nymia Almeida.

Aunque el gobierno prevé que el consumo de gasolina y diésel en México se mantendrá o incluso crecerá, la representante de Moody’s consideró que será más barato importar combustibles que Estados Unidos y Europa ya no quieren que producirlos en México.

Minutos después de que Shell anunció la venta por 600 millones de dólares (mdd), el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) comentó que la refinería tiene la capacidad para procesar 340,000 barriles, igual que la megaobra que construyen en Dos Bocas, Tabasco.

“Vamos a dejar de comprar combustibles en el extranjero, Pemex va a procesar todo el petróleo crudo y lo va a convertir en gasolinas, diésel. Vamos a ser autosuficientes para 2023”, comentó el mandatario en su cuenta de Twitter.

Al preguntarle si la compra presiona la nota crediticia de la compañía, Almeida respondió que es muy pronto para saberlo, pues faltan detalles sobre la forma en que pagarán la infraestructura, pero la adquisición tampoco es un movimiento “absurdo” en términos de inversión pues la compañía posee 15,000 millones de dólares (mdd) para 2021.

“Es una decisión cuestionable. ¿La inversión está dentro de su presupuesto? sí, pero Pemex tiene que ser cuidadoso, pues va a tener que quitar este monto de otra inversión un poco más productiva como en exploración y producción, que es donde gana dinero”, agregó.

La analista de Moody’s también mencionó que México y Pemex van en sentido opuesto a la transición energética global. Esta política energética se traduce como un riesgo, pues los inversionistas tienen el mandato de invertir en empresas que protegen el ambiente y transitan a productos sin emisiones de carbono.

“En ese contexto, hay un riesgo de que si no se atienden las necesidades ambientales del planeta puntualmente por cada empresa, si eso no se toma en cuenta, pudiera haber un rechazo con respecto a la inversión en los bonos de Pemex, eso sí es una preocupación”, concluyó.

En abril de 2020, la calificadora de riesgo degradó la nota de Pemex a bono basura (Ba2 desde Baa3) y mantuvo su perspectiva negativa. Forbes

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