La Última de Petróleo

Por suspensión, importadores perderán terreno frente a Pemex


Recuperar permisos para traer combustibles podría tomar hasta mes y medio a los afectados, opinó Carlos Vallejo, director jurídico de la Asociación de Regulados del Sector Energético.


El gobierno federal encontró la forma de paralizar por lo menos durante mes y medio la competencia en las importaciones de combustibles de 45% de los permisionarios que realizaban estas actividades y bajo el argumento de inconsistencias en el Sistema de Administración Tributaria (SAT) suspendió del padrón sectorial de importadores a 82 empresas del rubro.

Carlos Vallejo Galván, abogado consultor del sector energético y director jurídico de la Asociación de Regulados del Sector Energético (ARSE) explicó a El Economista que la estrategia del gobierno deja claro que durante lo que resta del sexenio, dos años y medio, el gobierno buscará quitarle la competencia en donde sea posible a Petróleos Mexicanos (Pemex), para devolverle la dominancia aunque esto cueste al erario, con subsidios más altos al IEPS que pagan los automovilistas, y a los consumidores, puesto que el precio de las gasolinas no disminuirá, según la dinámica global.  

Por lo pronto, la situación con el SAT ocurrió de la siguiente manera: previo a la obtención de un permiso de importación de combustibles ante la Secretaría de Energía es necesario formar parte del padrón de importadores que por sector permite al SAT llevar un control volumétrico de las compras y exportaciones que se realizan en el país. Así, en los tratados comerciales que tiene México con otros países se establece la equidad arancelaria y se recibe la recaudación por medio del comercio exterior.

En el caso del padrón de importadores de sectores específicos del SAT, el registro hasta el 30 de junio era de 180 importadores de hidrocarburos; a decir de Carlos Vallejo Galván, la inscripción a este padrón es un trámite bastante ordinario y se otorga en línea para que las empresas como cualquier contribuyente reporten sus actividades y paguen los respectivos impuestos.

Los reportes se llevan a cabo cada mes y la inscripción al padrón se renueva de manera muy sencilla cada año, así se cumple con el Artículo 32D del código fiscal (que es como se conoce también al formato que se envía a las empresas como mero trámite para probar que están en cumplimiento).

Los permisos ya son más difíciles de conseguir ante la Secretaría de Energía, explicó el experto, y cabe recordar que desde que inició la pandemia en marzo de 2020 se indicó que el sector energético sería considerado como esencial y así lo ha sido para las empresas mas no para la Secretaría de Energía y la Comisión Reguladora de Energía que han suspendido actividades a pesar de que sus ventanillas son electrónicas.

“Así, se un universo amplio de permisionarios de importación, se fueron concluyendo las vigencias y como máximo en un año la Secretaría de Energía habrá dado unos 10 permisos nuevos. Mientras, existe una cláusula en el permiso que dice que si no se utilizó por un año se puede rescindir, y ha sido el caso de muchas empresas, por la falta de movilidad, lo que le vino perfecto a las autoridades que quieren quitarle competencia a Pemex”, explicó el especialista.

Por otra parte, empresarios del sector que pidieron anonimato, recordaron que además el 11 de junio pasado la Secretaría de Hacienda hizo un cambio a las Reglas de Comercio Exterior en el punto 2.4.1 con lo que los importadores privados están obligados ahora a importar únicamente en el punto geográfico de internación que dice su permiso, mientras que Pemex puede elegir en cada operación lo que logísticamente le resulte más rentable.

Y así, el SAT encontró que algunas empresas estaban en incumplimiento de su formato 32D por días, horas o en verdadera falta dolosa. También que sus permisos de importación ante la Secretaría de Energía habían caducado o estaban a punto de hacerlo, que como la práctica anterior lo permitía, estaban importando por lugares distintos a los de su permiso y que en el caso de la importación por ferrocarril se usaban los vagones como almacenes para luego llenar las pipas, concepto que también cambió con las últimas modificaciones.

“Y como anillo al dedo, quedaron suspendidos del padrón de importadores. Tendrán que iniciar otra vez sus trámites y recordemos que la Secretaría de Energía sigue trabajando a medias por la pandemia, y los casos van en aumento por lo que el SAT tampoco responderá por lo menos en mes y medio. Mientras tanto, el abasto de combustible que hacían estas empresas lo realizará Pemex”, explicó el Vallejo Galván.

Grandes importadoras afectadas

Entre las empresas a las que se les suspendieron actividades están algunas del tamaño de Kansas City Southern, que hasta su último reporte importaba ya 2 millones de barriles de gasolinas de Texas a Guanajuato para las gasolineras de Exxon Mobil; otra es Repsol Downstream, que trae la gasolina vía portuaria para sus 200 estaciones de servicio, al igual que la francesa Total, con el mismo número de estaciones de servicio por toda la República, y Ferrocarril Mexicano además de Ferrosur, que probablemente realizaban este llenado de pipas con combustible que traían de los puertos y hasta hace semanas lo hacían como práctica legal.

Cabe recordar que la importación total de petrolíferos, que incluye gas licuado, gasolina, turbosina, diésel y combustóleo en el país fue de 985,685 barriles diarios en mayo pasado, con lo que ha caído 16% en dos años que van de esta administración; el 59% de las importaciones correspondió a Pemex este año, pero con un volumen de 578,125 barriles diarios, cayó 31% de mayo del 2019 a la fecha. La importación de privados, que a su vez constituyó en mayo el 41% del total, fue de 407,560 barriles por día, y aumentó 18% en este lapso.

Así, Pemex tendrá que llenar este vacío, explicaron los expertos. Las ventas internas de Pemex en mayo fueron de 1 millón 109,514 barriles diarios, que si se suman a las importaciones de privados, dan una demanda aproximada de 1 millón 517,000 barriles por día, de la cual Pemex tiene sólo el 73% entre sus importaciones y producción. El Economista

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