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Pemex levanta dudas sobre producción de Zama


La Secretaría de Energía entregó la titularidad del yacimiento a la petrolera estatal sin que ésta perforara un pozo clave para conocer el estado del campo y sin que presentara un plan de trabajo


La decisión de la Secretaría de Energía (Sener) de otorgar la titularidad del megayacimiento Zama a la estatal Pemex tomó por sorpresa a la industria, que consideraba al consorcio liderado por la estadounidense Talos como la opción idónea, por capacidad, para operar el campo que supuso el primer descubrimiento petrolero de compañías privadas en el país.

La unificación de un campo, un proceso común en la industria internacional, no había sido explorado en el mercado mexicano, que se abrió a las inversiones privadas con la reforma de 2013.

Y aunque las leyes que regulan el tema aún son escasas, pues no había existido en el país un caso semejante, los especialistas del sector consultados coinciden en que la decisión de Sener fue tomada bajo una serie de parámetros incompatibles con el objetivo de llevar al campo a su máximo potencial de producción.

“Cuando los asignatarios y/o contratistas no hayan alcanzado el acuerdo de unificación, la Secretaría establecerá los términos y condiciones (…). Para lo cual, la Secretaría debe considerar los principios de economía, competitividad, eficiencia, legalidad, transparencia, las mejores prácticas de la industria y el mayor aprovechamiento de los hidrocarburos”, señala la legislación, que fue publicada tras la apertura del mercado petrolero. Pero los analistas del sector consideran que los argumentos a favor de Pemex fueron escasos.

“Es un tema de ego y es un tema de orgullo para Pemex, no es un tema de razones objetivas (…). El gobierno y Pemex no reciben menos si Talos opera, es decir, no hay ventaja alguna en que Pemex opere. De hecho, sí existe ventaja si Talos lo hace, porque tiene mejor récord como operador”, dice Pablo Medina, un analista del sector y líder del área de new ventures de Welligence, una consultora de la industria con sede en Texas.

Medina afirma que, debido a la forma en que están estipulados los contratos, el estado mexicano recibirá cerca de 90% de los ingresos resultantes de la producción de Zama sin importar si Pemex o el consorcio liderado por Talos opera el campo. Y es ahí, explica, donde haber designado a la compañía privada como el titular del yacimiento podría haber ofrecido más recursos a la Secretaría de Hacienda, debido a que los privados contaban con un plan de trabajo para el campo y con liquidez financiera para comenzar los trabajos.

La estadounidense Talos ya ha destinado más de 300 millones de dólares para la perforación de tres pozos y las labores de exploración de Zama, mientras que la petrolera mexicana aún no ha realizado inversión alguna.

El mayor argumento que ha dado Pemex es que Zama representa un tema de interés nacional, pues forma parte de un plan de largo plazo que busca formar un polo de desarrollo con Nikita y Chamak, dos campos potenciales propiedad de la petrolera estatal.

“La decisión de Sener se preveía debido a que no existió propuesta de acuerdo de unificación por parte del contratista y Pemex, de ahí que el Estado tomará el control del procedimiento, sumado a que en esta administración uno de los principales objetivos ha sido el fortalecimiento de la empresa productiva. No obstante, hubiera sido deseable que para la determinación del operador el Estado observará los principios de economía, eficiencia y mayor aprovechamiento de los hidrocarburos, como lo determina la normatividad”, dice Layla Vargas, una consultora del sector y una de las responsables de crear los contratos petroleros del sexenio pasado.

Las fuentes coinciden en que la falta de expertise de Pemex en este tipo de campos también podría significar un argumento en contra para la compañía. La petrolera nacional ha centrado su experiencia en campos de aguas someras y terrestres y la operación de Zama, que se localiza a cerca de 150 metros de profundidad, supondrá un desafío para la estatal, que hasta ahora ha dejado de lado las operaciones en aguas profundas.

“Podríamos clasificar a Zama más como un campo de aguas profundas que de someras, ahí la complejidad”, dice un analista del sector que pide no ser citado. Mulach, el campo que más se asemeja a Zama, dice Medina, no ha logrado ser operado con éxito por la estatal, que no ha logrado ninguna de sus metas de producción de petróleo.

Pemex comenzó con la operación de Mulach en marzo de 2020, y en diciembre pasado llegó a su pico cercano a los 40,000 barriles diarios, pero en los últimos meses la extracción de crudo del campo ha caído en 45% en comparación con su cifra más alta, de acuerdo con los últimos datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH), el regulador del sector petrolero.

El porcentaje sobre la propiedad que Pemex afirma poseer sobre Zama también ha levantado una serie de dudas entre el sector. La compañía dijo en su último informe a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) que un informe final hecho por un tercero independiente le atribuía el 50.43% de yacimiento y a Talos el restante 49.57%.

Pero la petrolera estatal nunca reveló la identidad de los expertos independientes y los resultados presentados por la petrolera nacional son muy distintos a los que presentó el consorcio privado en enero del año pasado. Talos afirmó en ese momento que, con base en un estudio de Netherland, Sewell & Associates, el yacimiento Zama se encontraba en un 60% en el bloque donde el consorcio trabaja desde 2015.

“Me apuran las formas. Mientras Talos exhibió un dictamen de Netherland, Pemex lo hizo de un tercero independiente que nadie sabe quién es”, dice un abogado del sector que ha pedido el anonimato.

Además, Pemex no ha perforado Asab, un campo aledaño al bloque adjudicado a los privados y cuya perforación era clave para determinar qué porcentaje de Zama le pertenecería a cada una de las partes.

La estatal debía perforar Asab desde diciembre de 2018, de acuerdo con un plan que fue entregado al regulador. Pero Pemex informó hace un mes a la CNH que había descartado la perforación del pozo exploratorio, a pesar de una recomendación del regulador que creía que esta acción podría dar más certidumbre sobre el futuro de Zama.

Y la Sener no ha desglosado los argumentos por los cuales decidió dar la titularidad del yacimiento a Pemex.

En el oficio del 2 julio pasado, en el que la dependencia informa sobre la resolución, la Secretaría de Energía asegura que la CNH resolvió que Pemex Exploración y Producción tiene las condiciones para ejecutar la operación del campo en el corto plazo. Pero la opinión del regulador no fue votada en el pleno del mismo, como suele suceder con este tipo de documentos.

En una breve entrevista con la prensa, Rocío Nahle, la secretaría de Energía, se negó a explicar los argumentos bajo los cuales se basó la decisión de dar la operación a Pemex.

El consorcio de Talos, en el que también están Premier Oil y Wintershall Dea, aún deberá trabajar de la mano con la estatal para presentar un plan de trabajo al regulador petrolero en los siguientes 30 días y las partes también tienen pendiente decidir cuestiones técnicas, como el porcentaje de producción que tendrá cada una.

Pero la decisión no está tallada en piedra, dicen los analistas. Y el megayacimiento aún podrá cambiar de operador, si es que la estatal no demuestra la capacidad técnica y económica para desarrollar el campo, aunque esto no será en el corto plazo. Fuente: Diana Nava/Expansión

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