La RegiónQuintana Roo

Pandemia y sargazo siguen afectando al turismo en la Riviera


Autoridades de Quintana Roo destacan la rápida recuperación del turismo, a pesar de la pandemia. Pero empresarios, ambientalistas, y ciudadanos, demandan ahora que se pongan más atención a enfrentar otro problema que en 2021 ha vuelto con fuerza: el sargazo


José Gómez es presidente de la cooperativa pesquera Xaman Ha. Tiene su base en la playa conocida como ‘el recodo’, a unos pocos minutos caminando de la Quinta Avenida de Playa del Carmen; una calle repleta de comercios, restaurantes, hoteles, y discotecas, en uno de los lugares más visitados por los millones de personas que visitan cada año el Caribe mexicano.

Pero en la playa de la ‘Quinta’ hay pocos turistas ahora, lamenta José. El sargazo, una alga de color marrón que comenzó a proliferar en buena parte del Caribe en 2015 y que después ha ido teniendo recales masivos en periodos cícilicos de tres años -el último fuerte ocurrió entre 2018 y 2019-, ha vuelto a brotar con fuerza y rapidez en este 2021, enturbiando las aguas paradisíacas de Playa del Carmen, Tulum, una parte de la isla de Cozumel, Puerto Morelos y Akumal, entre otro puntos del litoral caribeño.

“El problema del sargazo llegó lentamente y las autoridades no se lo tomaron en serio hasta que colapsó la ciudad por primera vez en 2018”, explica José, que recuerda que en el verano de 2019 la situación también fue compleja en Playa del Carmen, tal y como documentó Animal Político en un reportaje para el que se hicieron varios recorridos por playas del estado de Quintana Roo, incluyendo esta misma zona del ‘recodo’.

Pero lo peor, subraya, es que pareciera que se ha aprendido muy poco de las lecciones del pasado. De hecho, si se comparan las fotografías de playas de color café publicadas en ese reportaje de 2019, con las recabadas en este 2021, no hay gran diferencia.

“Lamentablemente, esta misma zona de Playa del Carmen ha vuelto a colapsar”, apunta José, que cuando dice ‘colapsar’, se refiere a que la cantidad de sargazo que escupe el mar hacia la orilla es tan grande, y lo hace de manera tan rápida, que los trabajos titánicos de limpieza no dan abasto.

Imagen de turistas en la zona de Playa Mamitas, en la localidad de Playa del Carmen. Crédito: oceanógrafo Alejandro Bravo

Todo esto afecta a los pescadores, plantea el presidente de la cooperativa, cuyas embarcaciones se averían constantemente por las algas atoradas en las transmisiones. Y afecta, claro, al turismo que viene en busca de sol y Caribe, y se encuentra con montañas literal de sargazo, y un nauseabundo olor a azufre.

“Toda la actividad de la ciudad depende del turista. De eso vivimos los prestadores de servicios, los restaurantes, los hoteles, y muchos negocios”, plantea José, que también es secretario de la Cooperativa Turística Mar Caribe.

“El problema -subraya- es que con tanto sargazo el visitante no puede meterse a la playa porque el agua está oscura. Es lodo descompuesto que huele mal y que puede lastimar la piel. Y es ahí cuando todos nos vemos lastimados. Todos. Porque la gente ya no acude a la playa. Y si lo hace, se va para otros lugares en busca de aguas limpias”.

Por eso, José hace hincapié en que necesitan que “las autoridades le echen más ganas” y “se tomen el problema del sargazo mucho más en serio”. Porque el trabajo de las más de 400 mil personas que viven del turismo en el estado depende de ello.

‘Viene una ola grande de sargazo’

Marisol Vanegas es la secretaria de Turismo de Quintana Roo. Su tarea no es fácil en estos días: promocionar el turismo en mitad de una ‘tormenta perfecta’: la pandemia y el sargazo.

Para capear el temporal, Vanegas explica que la política del gobierno quintanarroense se basa en la aplicación de cuatro puntos enfocados en generar “confianza y certeza” en el turista, mediante la aplicación de estrictos protocolos de sanidad; la coordinación constante con los sectores hoteleros, restauranteros y empresarial; y la transparencia, que básicamente se resume “a decir lo que pasa cuando pasa, y cuando no, también”.

Y a juzgar por las estadísticas, parece que hay buenos resultados.

Por ejemplo, el día de la entrevista con este medio, el pasado 9 de julio, la Secretaría de Turismo contabilizaba 320 mil turistas en Quintana Roo, “una cifra muy similar” a la de los tiempos ‘prepandémicos’, en 2019.

Para el cierre de este 2021 la dependencia proyecta recibir a 14 millones de turistas, cifra también muy cercana a los 15 millones y medio que se recibían antes de la Covid.

Los sábados, el día de mayor tráfico aéreo, están llegando entre 560 y 570 vuelos al aeropuerto de Cancún, muy cerca del récord histórico en la entidad, que son 595 en un día.

Y al mes de junio, la ocupación hotelera estaba en un 63% en Cancún y Puerto Morelos, un 43% al alza en comparación con el 2020 de pandemia; un 71.9% en Isla Mujeres, un 23% más; y en la Riviera Maya a un 63.7%, hasta un 47% al alza.

“No hemos visto afectado ni el interés de los turistas, ni las reservaciones de viajes”, afirma Marisol Vanegas, aunque admite a continuación que, en efecto, están enfrentando grandes desafíos.

“El reto del sargazo es impresionante”, concede. “Viene muy fuerte, sí. Vienen cantidades de sargazo importantes”.

Fotografía aérea tomada de la costa de Tulum el pasado 6 de julio, en la que se aprecia una enorme mancha de sargazo avanzando hacia la costa. Crédito: Doctor Lorenzo Álvarez Folio.

Las cifras en este punto no son definitivas, puesto que apenas acaba de arrancar el segundo semestre de 2021. Pero un dato contextualiza la magnitud del problema este año: según un reporte publicado por el medio Luces del Siglo, entre marzo y el 6 de julio pasado, es decir, en apenas cuatro meses de este año, la Secretaría de Marina informó que lleva recolectadas 21 mil 186 toneladas, tres mil más que las 17 mil 865 que recolectó en todo 2020.

Y otro dato: de acuerdo con la Red de Monitoreo Sargazo de Quintana Roo, una organización civil dirigida por el hidrobiólogo Esteban Amaro, tan solo en 90 kilómetros de costa de Playa del Carmen calculan que está llegando a diario 10 toneladas por kilómetro de playa. Es decir, que al día recalan hasta 900 toneladas en un solo punto de todo el litoral que abarca entre 700 y 800 kilómetros de costa.

Para hacer frente a esta situación, se está atacando el problema por dos frentes: uno, es la recolección en playa, donde en la parte pública los responsables son los municipios y a nivel federal la Secretaría de Marina, que cuenta con más de 300 elementos para esta tarea; mientras que en la parte privada, los responsables son los hoteleros que tienen la concesión.

En mar adentro, en aguas poco profundas frente a la costa, se están utilizando barreras de contención y barcos recolectores -sargaceras-. Mientras que en aguas profundas, también es la Marina la encargada de recolectar las algas con buques como el ‘Natans’ y otras embarcaciones pequeñas.

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