Opinión

La CRE contra Pemex

MAURICIO FLORES
ORO NEGRO

Como diría el proverbio, “cuando la perra es brava hasta los de la casa muerde”: bajo el argumento de prevenir la propagación del Covid-19, la Comisión Reguladora de Energía (CRE), que encabeza Leopoldo Vicente Melchi, suspendió, a partir del 18 de enero de 2021 y hasta nuevo aviso, los trámites y plazos para autorizar permisos de expendio de combustibles, sin meditar que ese cuento afecta la operación de la más importante empresa productiva del Estado. Pero bien pudiera ser un “plan con maña” en favor de vivales cercanos al órgano regulador.

Como es sabido, la determinación de la CRE agrava la situación que desde hace meses afecta al sector gasolinero del país, ya que la falta de resolución a las solicitudes de autorización de permisos para la operación de nuevas gasolineras, así como de cesión o modificación de permisos existentes, mantiene frenadas inversiones millonarias por parte de empresarios gasolineros.

La demora de la autoridad regulatoria para resolver las más de 400 solicitudes que hoy tiene pendientes acumula en algunos casos más de 2 años, siendo rechazados los trámites de los interesados bajo las más variadas e ilógicas observaciones para evitar el vencimiento de los plazos y la aplicación de la Afirmativa Ficta establecidos en la Ley de Hidrocarburos.

Las gasolineras más afectadas con la parálisis de la CRE son las que expenden combustibles marca Pemex ya que, en sus últimas autorizaciones, paradójicamente la CRE privilegió los permisos en favor de marcas extranjeras, como Costco, de Craig Jelinek, y British Petroleum, de Bernard Looney, sobre las marcas mexicanas, así como en la comercialización de gasolinas y diéseles importados sobre los producidos por la empresa insignia del Estado.

Es sabido que las reglas de la Franquicia Pemex son estrictas e impiden que sus afiliados operen si no se encuentran al corriente de todos sus permisos, mientras que las gasolineras abanderadas por otras marcas se multiplican y operan con plena libertad, sin importar que sus permisos de expendio no se encuentren debidamente actualizados o en regla ante la autoridad.

¿Con estas acciones, acaso busca la CRE contribuir a una mayor pérdida de participación del mercado de las estaciones de servicio y los combustibles de las marcas Pemex? ¿Existe presión de gobiernos extranjeros para autorizar prioritariamente permisos en favor de sus empresas que operan en nuestro país? ¿Quién decide los permisos que se proponen y aprueban por el Órgano de Gobierno de la CRE y bajo qué criterios?

A lo mejor es mero oportunismo o plan con maña, pero ya están a la vista los servicios de gestoría que se ofrecen a empresarios gasolineros, a cambio de importantes sumas de dinero, para agilizar los permisos ante el órgano regulador.https://e83a1c58ce23b9dac3b1158540c97e1d.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html

AHMSA y el crédito inexistente. 

Desde hace algunas semanas ha corrido la versión de que Nafin, a cargo de Carlos Noriega, prestaría los 200 millones de dólares que Julio César Villarreal quiere pagar al Gobierno federal tras recibir el control de AHMSA. Esos 200 millones de verdes no los pagará Alonso Ancira, pues hacerlo significaría aceptar una culpa de un penal proceso específico que ni siquiera se le inició, el del presunto sobreprecio con que se vendió Agronitrogenados a PMI Internacional. Pues no, nos aseguran de las más altas instancias, que Nafin no ha recibido solicitud alguna de ese crédito. Villarreal y socios deben, entonces, aflojar la chequera.

Goyito vs. Mitsubishi. 

La secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, envió a un amigo suyo, un pequeño constructor, Gregorio Cavazos, a dirigir la Empresa Exportadora de Sal, SA, y nada menos que a lidiar con un socio abusado y abusivo, la japonesa que preside el tiburonazo Takehiko Kakiuchi, que compra en cacahuates la sal de uno de los depósitos más grandes del mundo (Guerrero Negro) para luego multiplicar una decena de veces el costo de la materia prima en productos de alto valor agregado. Fue como enviar un taxidermista a dirigir CFE… ¿O cómo era? La Razón

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