Opinión

La conversación que la DEA no entregó

RICARDO RAPHAEL
ORO NEGRO

Peca de soberbio quien crea que el gobierno de Estados Unidos se quedará cruzado de brazos con el caso del general Salvador Cienfuegos Zepeda.

Hay razones poderosas para prever una retaliación ejemplar por parte de las autoridades vecinas.

La primera es el ridículo al que fueron expuestos altos funcionarios del Departamento de Justicia y del Poder Judicial. La segunda tiene que ver con el momento político en que estos hechos están ocurriendo.

Encabeza la lista de los personajes agraviados la jueza Carol B. Amon, quien, al retirar los cargos contra el ex secretario, dijo que no dudaba de la seriedad del Departamento de Justicia y tampoco de la sinceridad con que iban a actuar las autoridades mexicanas.

Retrospectivamente, puede afirmarse que esta jueza se comportó con ingenuidad. Si Amon quiere salvar cara dentro del cuerpo judicial al que pertenece, estará obligada a regresar sobre su decisión y reabrir el expediente.

Circunstancia igual de infamante enfrentan los fiscales federales que armaron el caso contra Cienfuegos, así como los agentes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) que, desde 2008, venían investigando los presuntos nexos del militar con organizaciones criminales.

Los funcionarios denostados que quieran sobrevivir en sus puestos, o aprovechar el cambio de administración para hacer avanzar su carrera, serán los primeros en demostrar a sus nuevos jefes que siempre tuvieron razón.

Es en este contexto que debe leerse el texto de mi colega Jesús Esquivel (Proceso 2307), el cual alude a información desconocida en México a propósito del expediente.

Afirma Esquivel que, además de los documentos compartidos con el gobierno mexicano, la DEA conservó una serie de audios que corroborarían la incriminación del general, los cuales habrían sido resguardados para protegerse de una eventual traición.

Ningún otro periodista mexicano conoce mejor los pasillos de la DEA y el Departamento de Justicia.

Zoom: A partir de ahora, no hay ningún incentivo para que el caso Cienfuegos Zepeda sea enterrado en Estados Unidos. Una batalla de grandes proporciones se prepara entre el alto mando militar mexicano y los tribunales del país vecino. Lo que nos faltaba.

@ricardomraphael

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