Opinión

La alcaldesa de Troya

En las próximas semanas correrán a registrarse candidatas y candidatos de todos los partidos para la elección histórica del próximo año, por el número de cargos de elección popular que se pondrán en juego el 6 de junio. Los partidos, que ahora tienen la obligatoriedad de incluir el principio de género para 50 por ciento de sus nominadas, están en el mercado de candidatas que tengan la fuerza necesaria para sumar votos. La ideología no importa, ni los programas. Se trata de ganar a como dé lugar. Este punto es de gran relevancia, sobre todo en estados donde haya candidatos en donde el presidente Andrés Manuel López Obrador no querrá sufrir la vergüenza de su derrota. Por ejemplo, digamos, en Sonora.

Esta semana Alfonso Durazo, a quien el Presidente le pidió hasta el último momento renunciar a la gubernatura de Sonora y no a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, se registró como el candidato de Morena. Es una vieja ambición del priista-panista-morenista, y piensa que va seguro a la victoria, montado en el caballo de la popularidad de López Obrador. Durazo llegó a Hermosillo para arrancar su campaña semanas antes de dejar el gobierno federal, bañado en lisonjas de la presidenta municipal de la capital, Célida López Cárdenas, quien aspiraba a la candidatura para gobernadora, pero entendió que su tiempo sería después y buscará la reelección, mientras sibilinamente lo apuñala.

López Cárdenas ha sido cuidadosa en lo público, pero descuidada en lo privado. Un alto funcionario de Palacio Nacional que impulsó a Durazo dijo que no la necesitaban para ganar la gubernatura, aunque tenían claro que la alcaldesa no era una política fácil, ni leal. Ella ha estado vinculada al equipo del perseguido exgobernador Guillermo Padrés desde 2008, cuando la nombró coordinadora del trabajo con las mujeres en su campaña para gobernador. De ahí brincó al PAN estatal, que fue puente para que entrara al gobierno de Padrés como subsecretaria en Desarrollo Social, desde donde la hicieron diputada local del PAN. Como tantos oportunistas, rompió con el PAN en 2017 y se lanzó para la presidencia municipal de Hermosillo en 2018 bajo los colores de Morena.

La alcaldesa ha sido polémica hasta el absurdo. En su segundo informe de gobierno a mediados de septiembre, pidió que el Ejército habilitara un pelotón de fusilamiento para matar “a los narcotraficantes” por envenenar a la juventud. Sus propuestas contradicen la política de López Obrador y del propio Durazo, quien siguió las instrucciones presidenciales de que con los narcotraficantes, abrazos, pero nunca balazos. López Cárdenas está en lo suyo, que no es lo del candidato a gobernador, ni lo de Palacio Nacional, ni lo del Presidente. De hecho, está con sus adversarios.

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