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Estación del Tren Maya en Valladolid, portal de acceso y despedida: arquitectos


Será un lugar sustentable, amigable con el ambiente y vinculado con las comunidades, señalan diseñadores


Valladolid, Yucatán | Si se pudiera describir en pocas palabras la estación del Tren Maya en Valladolid sería: una puerta de acceso, de despedida,  portales y jardines; un lugar de escape donde las personas puedan entrar o esperar cómodamente, de manera tranquila, a una temperatura regulada, rodeadas de un hermoso paisaje arbolado y lleno de portales, así resumieron el proyecto los encargados de crear el diseño de esta estación. 

En entrevista para La Jornada Maya, los arquitectos Izbeth Mendoza Fragoso, Román Cordero Tovar y David Sosa Solís, integrantes del estudio local Plug Architecture, responsables de diseñar esta obra, platican sobre los retos que representó este trabajo; el cual, además de contener un enfoque sostenible, ser amigable con el medio ambiente, la flora y fauna y el uso de energías limpias, resalta el vínculo con las comunidades aledañas para su diseño. 

Cordero Tovar resaltó que todo sus trabajos contienen un componente urbano, arquitectónico y paisajista, este proyecto representa la puerta de acceso viniendo desde Quintana Roo y de salida para Yucatán, por lo tanto, se enfocaron en la fuerza de una puerta de acceso o de salida, contó.

“Nos gustó la palabra portal, que encierra el sentido más amplio la idea de puerta de acceso, ingreso y despedida”, indicó. 

Creemos, agregó,  que dentro de la arquitectura tropical local, el concepto de portales es algo muy común, esta idea de transición de un lugar exterior e interior. 

El especialista detalló que la premisa con la que se sustenta el proyecto es “una crujía muy larga, un portal ajardinado”, y también es congruente con el uso del territorio. 

“Acompañada de un jardín paralelo que pueda servir como estandarte de lo que para nosotros es una arquitectura vernácula, la suma de una cuestión modulada acompañada del paisaje”. 

Estiman que por lo menos habría un 70 por ciento de áreas verdes destinados en la parcela completa de cuatro hectáreas que abarcaría toda la estación. 

Izbeth Mendoza precisó que no buscaron un estilo en particular, pues el interés detrás en todo lo que hacen es poder entender bien el sitio, lo que habría ahí y la parte de paisaje no sólo lo ven como algo estético, “que se vea bien”, sino como “ese lugar de escape en el que si yo estoy con mis hijos y estamos esperando, se convierta en ese portal de bajarte un poco la velocidad a la que vienes, y que tranquiliza”. 

Por eso, añadió, es importante trabajar con la vegetación nativa, que además de brindar confort y tranquilidad, regula la temperatura; y otras bondades como el cuidado, la protección de aves, la fauna. 

“Ésta no so sólo es una estación de personas, sino de flora y fauna y de las comunidades locales”, resaltó Román Cordero. Hoy la arquitectura necesariamente tiene que tener un enfoque biocultural, agregó.

Jornada Maya

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