Opinión

Energía: ¿pasado o futuro?, la apuesta

MARCO A. MARES
RICOS Y PODEROSOS

México se juega hoy su destino.

Le apuesta al pasado o le apuesta al futuro.

Le apuesta al combustóleo o le apuesta a las energías renovables. México como país, tendrá que decidir. La sociedad mexicana en algún momento tendrá que tomar partido. El gobierno mexicano ya lo está haciendo.

Apuesta por el pasado monopólico de sus dos principales entidades energéticas: Pemex y CFE.

Busca dar la espalda a las energías renovables.

Por lo menos acotarlas y sujetarlas al predominio de las empresas estatales. La sociedad civil tendrá que elegir alguna de las dos alternativas. En la apuesta, implícitamente se juega la libertad del consumidor para contar y optar por la energía más barata y limpia.

O se apuesta por el inentendible modelo ideológico: mexicanos contra extranjeros.

No solo se trata de un modelo político: “transformadores” -como se autodenominan quienes ejercen hoy desde el gobierno- ó “neoliberales”, como tildan a sus antecesores en el gobierno.

Se trata esencialmente de un modelo hacia el que transita el mundo entero: la eficiencia energética y el reto de la humanidad para enfrentar el cambio climático. Cada vez más países avanzan hacia el uso de las energías limpias o renovables.

Han dedicado años e importantes inversiones para dejar atrás el uso de combustibles fósiles.

La lista de naciones con mayor capacidad en energías renovables la encabezan las dos potencias mundiales: China y Estados Unidos.

En Europa ocho naciones avanzan notablemente en esta carrera: Suecia, Alemania, Noruega, Finlandia, Letonia, Dinamarca, Austria, Estonia, Portugal, Croacia.

El ranking de países que apuesta por las energías limpias es numeroso. India considerada como la potencia del futuro. De Latinoamérica destacan Brasil y Costa Rica.

Corea del Sur anunció en días pasados una inversión impresionante por 43.2 mil millones de dólares para construir la granja de energía eólica más grande del mundo para 2030. En el sexenio previo, el gobierno mexicano decidió comenzar a construir el camino para avanzar hacia un mercado eléctrico abierto y competitivo. En lo que va del actual gobierno, se ha optado por dar marcha atrás. Ha aplicado distintas medidas administrativas para acotar a las energías limpias.

Y en días pasados envió una iniciativa de reforma de la Ley de la Industria Eléctrica para fortalecer el monopolio de CFE y desmantelar el andamiaje construido previamente, para permitir la apertura del sector a las inversiones privadas y fomentar la competencia.

La iniciativa de reforma incluye lo que la Corte rechazó en resolución a una controversia constitucional que interpuso el órgano antimonopolios de cara a la política energética gubernamental.

Las reacciones no han sido menores. Prácticamente todas las organizaciones empresariales se oponen a la iniciativa de ley presidencial preferencial. Destacan que sería violatoria de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

La Cámara Americana de Comercio de Estados Unidos y la International Chamber of Commerce han advertido que la iniciativa de ley es violatoria del T-MEC.

Los expertos en temas legales advierten que la resolución de la Cofece invalidará la iniciativa de ley presidencial, aunque la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero dice que la reforma legal “es otra situación”. El cambio de modelo en la industria eléctrica nacional tiene que ver con la afectación al bolsillo de todos los mexicanos.

¿Por qué? Porque la energía que produce CFE es más contaminante y más cara. Las empresas tendrían que comprar energía más cara y perderían competitividad.

Los usuarios particulares pagarían tarifas más elevadas. Aunque el gobierno decida aplicar subsidios, al final, los que pagarían la electricidad más cara seríamos todos, con nuestros impuestos.

El destino de México está por definirse: ¿pasado o futuro?

Atisbos
Hoy el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, el gobernador de Banxico, Alejandro Díaz de León y la Asociación de Bancos de México, que preside Luis Niño de Rivera darán a conocer acciones para apoyar a los migrantes y sus familias.

[email protected]/El Economista

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