México Rojo

En Mexicali, ‘Los Chapitos’ siembran el terror con misteriosos narcomensajes


Los Menores amenazaron con asesinar a todos los que apoyen a la célula dirigida por su socio, el Mayo Zambada, con quien mantienen una guerra que azota a Baja California


La pugna interna del Cártel de Sinaloa está teniendo en este momento su mayor choque en Mexicali, Baja California, ya que los Chapitos y/o Menores están tratando de extender su territorio y dejar fuera de la jugada a la célula criminal que dirige su socio, Ismael el Mayo Zambada García.

El objetivo específico de los hijos de Joaquín el Chapo Guzmán es un líder identificado como Jesús Alexander Sánchez Félix, el Ruso. Este hombre es conocido como parte de los organigramas criminales como uno de los operadores más cercanos del Señor del Sombrero.

Los indicios de la narcoguerrilla son narcomensajes abandonados en la ciudad. Todo aquel que le ayude al Ruso, Irra, Piña, Pably, Mario, Cabezón, y al tochín les va a pasar lo mismo. Somos los menores, nosotros no matamos inocentes. Estan peliando una causa perdida. Atte: La Chapiza” [sic], se leía.

Mexicali, limítrofe entre Baja California y San Luis Río Colorado, está convertida en un oasis para la delincuencia. En abril, las células del Ruso dieron muerte a Jorge Humberto Maya Siqueiros, alias el Vampiro, responsable de varios homicidios en San Luis Río Colorado y quien era identificado como cabecilla del grupo de los Menores.

Como respuesta a este hecho, los Chapitos desataron enfrentamientos sangrientos que cobraron la vida de varios agentes estatales. El semanario Zeta Tijuana explica que los operadores del Mayo estaban convencidos de asesinar al Vampiro con la intención de acabar con los operadores de sus rivales.

La célula criminal del Ruso tiene su base de operaciones en Sonora, pero en las últimas semanas se replegó en el Valle de Mexicali, donde pretende hacer limpia y levantar varios rivales.

La irrupción de Los Chapitos —acaudillados por Iván Archivaldo, Alfredo y Ovidio Guzmán, hijos de Joaquín el “Chapo” Guzmán— en Baja California (noroeste de México)ha ocurrido a paso arrollador, por lo que se han logrado consolidar en regiones importantes para el tráfico de drogas.

Aunque en la entidad, a sólo una hora en avión de Estados Unidos, siempre estuvo presente dicha célula criminal, en los meses recientes la ofensiva de los hijos del “Chapo” en contra de otros grupos delictivos que operan en la zona, como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y las huestes de su socio, Ismael Zambada García, el “Mayo”, ha provocado un aumento de la violencia.

La guerra entre los cárteles por el control de la plaza ha estallado, según el semanario local Zeta Tijuana, en 2019. Ese año, Los Salazar —vinculados al Cártel de Sinaloa— decidieron ingresar “sin permiso” a Mexicali, capital de Baja California, para asesinar a los narcos que huían de Sonora, donde actualmente se asientan. Para 2020, la célula dirigida por Crispín Salazar Zamorano, ya se encontraba instalada en la zona suburbana de esta ciudad.

A partir de ese momento las cifras de homicidio en Baja California se dispararon. Tan sólo el año pasado, el estado acumuló 2,938 carpetas de muertes violentas, y en los primeros 28 días de enero de 2021 contabilizó 246 homicidios.

En la primera fase del plan de invasión aparece otro nombre: Néstor Ernesto Pérez Salas, el Nini,jefe de pistoleros de Los Chapitos — conocido también por comenzar una guerra con el Mayo Zambada—. La avanzada del Niní consistió en la instalación de “cabezas de playa”.

En noviembre pasado, en la zona urbana de Mexicali 12 presuntos sicarios fueron detenidos por elementos de la Guardia Estatal de Seguridad e Investigación (GESI). Según un reporte de la Fiscalía General de Justicia del estado, se trataba de sujetos reclutados por el Cártel de Sinaloa del centro de rehabilitación Jóvenes de Mazatlán, una Oportunidad de Vida, AC, a quienes les fueron prometidos 2,000 pesos semanales.

Los imputados fueron vinculados al asesinato de José Luis Marmolejo, Abraham Guadalupe Martínez y Ramón Omar Peralta, todos identificados como narcomenudistas bajo el ala de Felipe Eduardo Barajas Lozano, el Omega, hombre de confianza de Jesús Alexander Sánchez Félix, el Ruso.

Pérez Salas, alias el Nini y el Ruso, operador de Ismael el Mayo Zambada, mantienen una disputa en la zona norte de la ciudad de Culiacán, Sinaloa, batalla que habrían arrastrado hasta Baja California.

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