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En Chilón, Chiapas asesinan a morenista y aspirante a presidente municipal

CONSTANZA LAMBERTUCCI
ORO NEGRO

Pedro Gutiérrez, aspirante del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a alcalde en el municipio de Chilón, en Chiapas, ha sido asesinado la madrugada de este miércoles, según ha confirmado el partido a EL PAÍS. Otras dos personas que viajaban con él, entre ellas un menor, también han sido asesinadas. Desde que inició la precampaña para las elecciones del próximo 6 de junio, el país ha registrado 53 políticos y 66 funcionarios asesinados, según los últimos datos de la consultora Etellekt, con el corte al 3 de marzo. El Gobierno anunció a principios de este mes una estrategia para protegerlos de la violencia.

El aspirante de Morena, de 50 años, se dirigía hacia la cabecera municipal de Chilón esta madrugada, alrededor de las cuatro de la mañana, cuando el vehículo que conducía fue interceptado. El hombre, que había sido juez municipal, bajó la velocidad para pasar un bache y en ese momento un grupo de hombres armados empezó a disparar, según relata José Galmich, comunicador local y autor de la página de información Semanario del sur. Gutiérrez intentó acelerar, pero perdió el control de la camioneta y cayó por una barranca. Junto a él viajaban su hijo, de ocho años, y otro acompañante, de 31, que también fueron asesinados, y su esposa, que consiguió escapar de los agresores.

Los medios locales informan de que los sicarios posteriormente incendiaron el vehículo. La mujer que consiguió escapar alertó a las autoridades. A la zona, llegaron agentes de la policía del municipio y peritos. La Fiscalía General del Estado, a través de la Fiscalía de Justicia Indígena, ha iniciado una investigación por el homicidio agravado de las tres personas.

Gutiérrez había sido juez municipal de Chilón —un municipio de más de 111.000 habitantes actualmente gobernado por Morena— y se había inscrito como aspirante del partido entre las 61.000 personas que se han registrado en todo el país para puestos locales. Galmich, sin embargo, defiende que el asesinato no fue por motivos políticos, sino que se trató “de una vieja rencilla”. “Lo quieren politizar porque ya ve que estamos en época electoral”, dice el comunicador.

Desde la campaña electoral de 2018, considerada la más violenta en México, con 154 víctimas mortales, se ha producido un descenso del 32% en el número de muertes. Sin embargo, aún no ha concluido el proceso de los comicios más grandes celebradas en tiempos contemporáneos en México, donde este año se elegirán unos 20.000 cargos entre gobernadores estatales, diputados y alcaldes. El ámbito municipal y las zonas pobres son las más castigadas (casi 9 de 10 de los asesinatos se dan en estos lugares) y el 70% los cometen comandos armados a sueldo. La tendencia es clara desde la última campaña: la violencia, generalmente, se ejerce contra aquellos políticos o aspirantes cuyas siglas no coinciden con las de quien gobierna el Estado, según contaba Rubén Salazar, director de Etellekt, a este periódico a principios de mes. El consultor añadía: “No hay una correlación estadística entre los Estados con más homicidios por cada 100.000 habitantes”. El País

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