Opinión

El que anda campechano es Lozoya

En la primera plana del miércoles de nuestro diario se publicó una historia de esas que, si no fueran claras muestras de una tragedia de justicia, serían de comedia.

Mi compañero José Antonio Belmont tuvo acceso a documentos en el proceso contra el ex senador Jorge Luis Lavalle, que es parte del proceso contra Emilio Lozoya, el ex director de Pemex.

La nota cuenta cómo se defendió —y la Fiscalía General de la República hizo suya esa defensa— Rafael Caraveo, el hombre que se ve en aquellos videos recibiendo bolsas de dinero como parte de los supuestos sobornos que, según Lozoya, el gobierno de Enrique Peña Nieto entregó a legisladores para que se aprobara la reforma energética.

Cuenta Belmont: “Caraveo Opengo, colaborador del ex senador panista Jorge Luis Lavalle, reconoció ante la FGR haber participado en al menos ocho entregas entre enero y agosto de 2014, las cuales sumaron un total de 97 millones 190 mil pesos”.

Pero la Fiscalía dijo que, más allá de videos y confesiones, no encontró conducta delictiva. ¿Por qué? Porque pudo ser engañado. ¿En serio? Sí, porque como explicó Caraveo, él es campechano.

Sí, no se ría, querido lector. Caraveo dice que: “somos gente muy confiada… Las costumbres que tenemos en mi tierra natal, Campeche, es de confianza, pues somos gente abierta, alegre y muy confiados, por lo que nunca tuve sospecha de que los actos en los que me vi involucrado se trataran de actos de corrupción”.

Es más, Caraveo —el de los videos y la confesión— se dice “indignado” por que “lo hayan involucrado en posibles actos de corrupción, a los que bajo juramento de palabra de usos y costumbres de mi estado natal, así como de mis principios éticos, morales y profesionales, no participé con conocimiento de causa y tampoco tuve beneficio alguno de tales actos”. No sé, pero pienso que los campechanos deben estar un poco molestos con Caraveo.

Porque sin duda son alegres y de confianza y hasta confiados, pero no son tarados.

Y si haces ocho cargas de efectivo por casi 100 millones de pesos para un senador… pues algo no está bien ¿no? A lo mejor yo soy muy chilango, pero sí me hubiera parecido sospechoso.

Eso sí, con el batidillo de la Fiscalía el que anda muy muy campechano es Emilio Lozoya. Ahí sí ni que discutir. Milenio

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