La RegiónQuintana Roo

El misterio del gurú espiritual argentino enterrado en el jardín de su asistente en Cancún


La ayudante de Daniel Cipolat se encuentra en paradero desconocido desde el 13 de septiembre y ha borrado sus perfiles en redes sociales


El misterio envolvió la vida y la muerte de Daniel Cipolat. El argentino, de 60 años, llevaba una década viviendo en México, donde trabajaba como una especie de gurú espiritual que realizaba cursos de Quántum Vórtex, una “terapia energética basada en los diferentes niveles de conciencia”. Su cadáver apareció el pasado 13 de septiembre enterrado en el jardín de la casa de Cancún de Linda Uribe, su asistente, que desde entonces se encuentra en paradero desconocido.

En sus redes sociales, Cipolat confesó haberse contagiado de coronavirus. El 6 de septiembre se anunció su muerte. Un hijo de su primer matrimonio, Nicolás Cipolat, contactó con Uribe y viajó a verla para enterarse de qué había pasado. “Ella me confesó que tenía enterrado a mi papá en el jardín de su casa. Se negó a llevarme a ver el cuerpo; le pedí el celular para investigar, porque hay muchas cosas que huelen muy raro; se negó a dármelo y también me confesó que falsificó el certificado de defunción. Creemos que una persona que hizo todo eso es capaz de cualquier cosa, ya hicimos las denuncias en la Fiscalía”, aseguró Cipolat hijo en un vídeo difundido en sus redes sociales.

Como respuesta a la denuncia, la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo realizó un registro en la vivienda de Uribe, donde encontraron el cadáver de Cipolat “sepultado ilegalmente en un jardín, aparentemente por su pareja sentimental”. Un grupo de peritos especializados está efectuando un estudio forense para establecer las causas de la muerte del argentino, según ha anunciado este viernes el organismo en un comunicado.

A finales de agosto, Daniel Cipolat publicó en su Instagram un extraño mensaje en el que aseguraba haberse contagiado de coronavirus: “Esta vez me tocó a mí. Salí positivo de covid, variante Delta. Por lo pronto, no responde a ninguna medicación. Sigue su proceso tremendamente debilitante y molesto. No tengo miedo, estoy abierto para cualquier desenlace y lo que deba ser”. Dos días después anunció un evento en el que participaría a finales de octubre en Cancún. “La Respuesta está en nuestro verdadero potencial. No hay nada más invencible que nuestra más Genuina Esencia. Y contra eso, no hay nada. LA RECODIFICACIÓN CUÁNTICA A TRAVÉS DEL AGUA ES UN HECHO”, rezaba la convocatoria. Pero nunca llegó a darse.

El 6 de septiembre, esta vez a través de una de sus cuentas de Facebook, en la que tiene más de 500.000 seguidores, se anunció su muerte: “Daniel, nuestro maestro y guía, renació hoy nuevamente en la plenitud e integración de la luz. Renacer porque él siempre nos enseñó que ‘nacer’ en esta vida en realidad era morir y ‘morir’ en realidad era nacer en un plano en el que estamos completamente integrados en la luz, sin la densidad del cuerpo… así como Daniel y Dandelion [su apodo espiritual] en este momento”.

Un día después, alguien colgó en esa misma página un vídeo de octubre de 2020 en el que un críptico Cipolat habla de una especie de reencarnación: “El haber encarnado un sistema biológico, no alcanza para calificar tu actual estado como ‘Vida’. Cuando naces, en realidad estás muriendo, y cuando mueres, estás naciendo. Reconocer este paradigma, te fortalecerá para acceder sin conflictos, a tu próxima Transformación”.

Su exmujer, Karina, y sus otros dos hijos, Gonzalo y Agustín, se enteraron de la enfermedad de su padre por redes sociales, lo que les extrañó. En una entrevista con Clarín, Karina explicó que se alertó de verdad cuando el 3 de septiembre, día de su cumpleaños, no recibió un mensaje de su exmarido: “Y era una fija que siempre me saludaba con un mensaje, nunca se le pasaba mi cumple ni el día de la madre. Por eso cuando tampoco me escribió ya me empecé a preocupar y con mis hijos empezamos a averiguar, a tratar de llegar a él de alguna manera”. Después de un rastreo de días, consiguieron contactar a Linda Uribe, quien les comunicó que Cipolat había fallecido. Fue el 6 de septiembre, mismo día en que se publicó el comunicado de la defunción del gurú.

“Me dio la impresión de que [Uribe] no tenía la menor idea de que Daniel tenía una exesposa e hijos. Me contó que era su pareja hacía cinco años, que había muerto por las secuelas de la covid y que no iba a realizar ninguna ceremonia ni velatorio. Todo era extrañísimo, si Daniel hubiera estado en pareja lo habría dicho al menos a sus hijos”, añade Karina en la misma entrevista del medio argentino. Según Clarín, fue en ese momento cuando Daniel Cipolat, acudió a Cancún a encontrarse con Uribe, quien, según él, se mostraba inquieta, rara, “su actitud era la de alguien que intentaba disuadirme de hacer alguna denuncia”. Desde ese día, la asistente ha borrado su rastro en internet y se encuentra desaparecida.

El gurú tenía miles de seguidores en redes sociales, que a principios de septiembre comenzaron una campaña en internet para exigir respuestas sobre el paradero del argentino bajo el hashtag #DondeEstáDanielCipolat. En el perfil de Instagram de Cipolat (más de 21.000 seguidores), lo mismo se pueden encontrar fotos personales que convocatorias a eventos de Quántum Vórtex o disertaciones sobre la existencia de alienígenas y vida en otros planetas, a los que se refiere como “miembros de la Confederación Galáctica”; supuestas alertas sobre “tormentas solares” y todo tipo de excentricidades sobre la energía, el universo y el ser humano, que a menudo recuerdan al lenguaje de sectas como la Iglesia de la Cienciología. En una entrevista de 2019 con Síntesis TV, planteaba que su método espiritual “te ofrece un contexto para que puedas entender quién eres, de dónde vienes y cuál es tu propósito. Interpretar todo desde el punto de vista enérgico. Yo siempre digo: ‘no veas personas o situaciones, ve energías”.

Su hijo, Nicolás Cipolat, ha comenzado también una campaña en redes sociales en la que exige justicia para su padre y solicita ayudas económicas a sus fans para “poder afrontar los gastos de la investigación, abogados, funeraria…”. Con más incógnitas que certezas, su familia espera ahora que se esclarezcan los hechos sobre los últimos días de Daniel Cipolat. El País

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