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Deer Park será la refinería más eficiente de Pemex


La refinería, cuya compra aún espera aprobaciones regulatorias, reporta una operación al 90% de su capacidad. El sistema de refinación de México se ha mantenido entre el 35 y 45% en los últimos años


Deer Park, la refinería cuya inesperada compra fue anunciada ayer, se convertirá en el complejo más eficiente de refinación de la estatal Pemex, una división de la petrolera que acumula años con pérdidas continuas en su operación.

La refinería actualmente reporta una operación al 90% de su capacidad, mientras que el sistema actual de refinación de México se ha mantenido operando entre el 35 y 45% de su capacidad en los últimos años, debido a la falta de mantenimiento y a una serie de procesos de reconfiguración que no han logrado ser concluidos con éxito.

“Desde el punto de vista operativo, es muy probable (que Deer Park se convierta en el activo más importante), ya que las refinerías en México han operado a muy bajos niveles y producen mucho combustóleo, el producto de menos valor agregado y más contaminante”, dice Lenny Rodríguez, analista de S&P Global Platts.

Deer Park, cuya compra aún espera aprobaciones regulatorias, sumará cerca de 340,000 barriles de capacidad de procesamiento de crudo a los seis complejos existentes de Pemex, que ya producen 1,546 millones de barriles diarios.

Los analistas del sector coinciden en que comprar el otro 50% de Deer Park por 600 millones de dólares tiene mucho más sentido que la construcción de la refinería Dos Bocas, que costará cerca de 9,000 millones de dólares, debido a que el complejo ubicado en territorio estadounidense tiene operación probada, contratos de suministro de combustibles, un alto nivel de procesamiento e infraestructura construida.

Una oferta inesperada

Los planes del gigante Shell, que apuntan a una transición energética más que a ampliar las capacidades de refinación, encuadraron con la estrategia mexicana de maximizar la producción de gasolinas.

La compra de la refinería –dijo Shell en un comunicado– resulta de una oferta no solicitada por parte del gobierno mexicano. Y detrás de la adquisición, dicen fuentes al interior de Pemex, existe una intención del gobierno mexicano por maximizar sus ganancias, pese a que en los dos últimos años la petrolera registró pérdidas por su participación en la refinería.

Pero una óptima operación del complejo podría impactar de manera positiva a Pemex Transformación Industrial, la filial de la estatal que tiene el negocio de refinación y que el año pasado sumó pérdidas por más de 219,000 millones de pesos.

Los analistas consultados coinciden en que la rentabilidad de la compañía y el éxito de la adquisición –que también fue financiada con deuda– dependerá de la habilidad de Pemex por continuar con la operación como Shell lo ha hecho hasta ahora.

Hasta ahora, PMI Comercio Internacional –una de las filiales de Pemex– es la encargada de la administración del complejo de refinación, mientras que Shell es responsable del resto de las operaciones.

Un comunicado de la petrolera privada indica que Pemex presentará una oferta laboral a los actuales trabajadores de Shell en el complejo de Houston, pero los analistas dudan que la compañía pueda continuar con la actual plantilla laboral y probablemente con el éxito de la operación.

El riesgo

Detrás de la compra, coinciden los especialistas del sector, también existe la posibilidad de que Pemex quiera utilizar el combustóleo, uno de los subproductos de refinación altamente fabricado por el resto de los complejos de refinación de Pemex, para la producción de diésel, turbosina y otros combustibles en Deer Park.

Pero el uso de combustóleo también pondría en riesgo la rentabilidad que hasta ahora reporta la refinería aún propiedad de Shell y Pemex. Fuente: Diana Nava / Expansión

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