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Control de las legislaturas no garantiza trascendencia en la trayectoria política


Jaime Lastra sin experiencia parlamentaria, se apresta a navegar en aguas turbulentas, donde en los últimos 42 años cinco grupos políticos las han detentado: González Pedrero, Neme Castillo, Gurría-Madrazo, Andrés Granier y el de López Obrador


MIGUEL AVENDAÑO | El futuro del presidente del órgano de gobierno de las legislaturas es incierto. Durante 42 años, de 13 legislaturas, únicamente, el entonces priista Manuel Andrade Díaz la terminó para ganar tres elecciones al hilo.

La primera fue la interna de su partido en 2000, por la candidatura al gobierno estatal, contra el pretendiente natural Arturo Núñez Jiménez; la segunda, la constitucional por la gubernatura contra el perredista Ojeda Zubieta, que fue anulada por “la causal abstracta”, el predominio en medios de comunicación, además de ratón loco y urnas embarazadas, y la tercera en 2001 contra el mismo contendiente.

A Manuel Andrade le favoreció estar con la parte ganadora de la lucha política a nivel nacional, con el gobernador saliente, Roberto Madrazo Pintado, quien había solicitado licencia para ir por la contienda interna por la candidatura a la presidencia de la República contra Francisco Labastida Ochoa, apoyado a nivel estatal por Arturo Núñez Jiménez.

Labastida Ochoa derrotó en la interna priista a Madrazo Pintado, pero perdió en la presidencial ante Vicente Fox, con el “Hoy, hoy, hoy”. Madrazo Pintado regresa a Tabasco y apoya a Manuel Andrade con todo el poder del estado contra Arturo Núñez, en venganza. Más de un tercio de secretarios se van a la precampaña de Andrade Díaz.

En este recuento, en la Legislatura 50, de 1980 a 1984, predomina la influencia del gobernador, Leandro Rovirosa Wade, con Víctor Manuel López Cruz, en la presidencia de la Gran Comisión.

Al gobernador entrante, a Enrique González Pedrero le corresponde el toma todo y lo cede a Gustavo Rosario Torres con la mayoría de las alcaldías y el control legislativo con Rodolfo Jiménez Damasco al frente de la Legislatura LI. El secretario de Gobierno de Rovirosa Wade, Salvador Neme Castillo fue al Senado,

A Andrés Manuel López Obrador, el que sistematiza la demanda y entrega los programas mínimos, le permite colocar a unos diputados, como a Darvin González Ballina y a varios alcaldes, pero tiene reservada la presidencia estatal del PRI, en la que estuvo un efímero medio año por hacer de ese instituto un instrumento de control ciudadano de la obra municipal.

Gustavo Rosario Torres ejerció el poder los otros tres años como presidente de la Gran Comisión del Congreso, pero al llegar Salvador Neme Castillo a la gubernatura, el poder legislativo pasó a Jesús Madrazo Martínez de Escobar de 1988 a 1990, y en las elecciones de 1991 alcanzó a colocar a Carlos Francisco Dagdug Cadenas que tuvo que lidiar, primero, con la fracción parlamentaria del PRD, coordinada por Alberto Pérez Mendoza y, después, con el grupo que encabezó Manuel Andrade Díaz, al abandonar al nemismo para pasarse al grupo gurriista.

El grupo Gurría-Madrazo es el que más legislaturas ha controlado, como fue su propósito de 1994: mantener el poder político de Tabasco por sexenio tras sexenio. A la Legislatura LIV, de 1995 a 1997, la presidió Pedro Jiménez León, quien de ‘Pedro Pueblo’ pasó a ‘Pedro Porro‘, por las apaleadas que les propinó a los perredistas que lucharon contra el fraude de Roberto Madrazo Pintado.

La Legislatura siguiente fue para Manuel Andrade Díaz, de la que saltó a la gubernatura y la de 2001 a 2003, la controló Floricel Medina Pérez Nieto que estaba en espera de gobernar Tabasco, aunque al atravesársele Andrade Díaz, fue enviado a la presidencia municipal de Centro desde la que saltaría en las elecciones de 2006 a la Gubernatura. No se le hizo.

Sin embargo, el grupo gurriista-madracista venía menguando en su credibilidad por las denuncias de corrupción de los perredistas y la fuerza política que había ido adquiriendo Andrés Manuel López Obrador como dirigente nacional y Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Además con la organización electoral a cargo de Auldárico Hernández Gerónimo y Darvin González Ballina, en las elecciones de 2003, el PRD gana 11 alcaldías y la Gran Comisión de la Legislatura LVIII, que es presidida por Carlos Mario Ocampo Cano.

Triunfo que por la lucha interna con el grupo de Rosalinda López Hernández y Fócil Pérez es revertido en derrota.

En 2006 Andrés Granier Melo rompe la cadena de gobierno Gurría-madracista al demandar la consulta a las bases, que había establecido Enrique González Pedrero en los documentos básicos del PRI y con la suma de Humberto Mayans Canabal derrota a Raúl Ojeda Zubieta del PRD, contendiente por segunda ocasión.

En la primera legislatura de ese sexenio, la LIX estuvo José del Carmen Escayola Camacho, que fue su debut y despedida en la política, y la siguiente, la de 2010 a 2012, la presidió José Carlos Ocaña Becerra, con pretensiones de llegar a ser Gobernador.

Esas intenciones no cuajaron porque la contienda interna es muy competitiva, y Jesús Alí de la Torre arrebata la estafeta aunque pierde con el recomendado del otra vez candidato presidencial, López Obrador: Arturo Núñez Jiménez.

De los dos que presidieron la Jucopo en la Legislatura LXI, Abner Balboa y Neyda García, ninguno logró trascender, y al de la LXII, José Antonio de la Vega Asmitia, lo levantó de la lona la amistad del gobernador Adán López Hernández.

Por último, para Beatriz Milland la presidenta del órgano de gobierno de la Legislatura saliente fue ensoñadora pero no aleccionadora. Para la entrante, se apresta a navegar en esas aguas turbulentas, Jaime Lastra Bastar.

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