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Colocarán la estatua de una “Malinche” en la glorieta en la que desde 1875 estuvo el monumento a Cristóbal Colón


La Cuarta Transformación, como no pueden transformar la realidad, “transforman” la historia


Retirado dos días antes del 12 de octubre del año pasado por Claudia Sheinbaum, en medio de la exigencia presidencial de que España y la Iglesia Católica pidan perdón a México por La Conquista, el monumento de Cristóbal Colón no regresará a la glorieta de Paseo de la Reforma.

Su lugar, como anticipó enteratemexico.com será ocupado por la estatua de una mujer indígena, una “Malinche”.

Entre las opciones que se manejaron durante meses para dejar en claro el repudio a la figura histórica del navegante español, estuvo colocar la estatua de Carlos Pellicer, un poeta cristiano pero antiimperialista, que es admirado por su paisano, el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se considera su alumno.

Ayer domingo, Sheinbaum anunció que el monumento de Colón será ubicado en el Parque de las Américas, de la colonia Polanco, una zona boscosa, poco transitada, pues lo que evidentemente se busca es que la imagen no esté más a la vista del público, como tratando de evitar una especie de “contaminación ideológica colectiva” de un símbolo que algunos consideran “imperialista”.

La funcionaria salió al paso de las criticas. Expuso: “No se trata de esconder la escultura ni mucho menos. Es un personaje de la historia universal, pero también (poner la estatua de una “Malinche”) es un reconocimiento a nuestra historia, a nuestro origen, de dónde somos”.

La jefa de gobierno aseguró que recibió “muchas” cartas solicitando que en lugar de Colón se rindiera homenaje a la mujer indígena, y que por eso, se encargó al escultor Pedro Reyes elaborar una obra, la cual está lista y será colocada en el marco de los festejos del próximo 12 de octubre.

UNA CAUSA IDEOLÓGICA

La madrugada del 10 de octubre de 2020, a solo dos días de que se conmemorara el arribo de Cristóbal Colón a las costas americanas, su estatua fue retirada, según las autoridades locales, para labores de mantenimiento.

Mientras eso ocurría en la capital, la esposa del presidente López Obrador, la señora Beatriz Pagés, se entrevistaba en El Vaticano con el Papa Francisco y le entregaba una carta en la que solicitaba formalmente, en nombre del gobierno de México, que se hiciera público en 2021 el perdón de la Iglesia por su actuación en la conquista.

Era demasiada casualidad. La propia jefa de Gobierno despejó las dudas un día después y asumió que se debía utilizar “el mantenimiento” para hacer una “revisión crítica” de la figura histórica de Colón que en esos meses, además de los señalamientos de López Obrador contra la “invasión” española, era enjuiciada en varios paises por considerarlo un ícono de colonizadores y explotadores.

Aunque negó una causa ideológica en el desmonte del monumento, Claudia Sheinbaum dijo al día siguiente que a lo mejor “valdría la pena una reflexión colectiva de qué representa (esa imagen de Colón) sobre todo hacia el próximo año, que son los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, 500 años de la Conquista, 200 años del México independiente”.

Lo que se buscaría, expuso, es hacer un juicio histórico para contrastar “esa visión que todos aprendimos del descubrimiento de América como si América no existiera antes que llegara Colón”.

En el mes de julio anterior, grupos pro Morena y la #4T habían abierto en internet una colecta de firmas para solicitar al Gobierno de la capital mexicana que retirara el conjunto escultórico, en el que aparecen también los frailes Pedro de Gante, Bartolomé de las Casas, Juan Pérez de Marchena y Diego de Deza, por considerarlo un “homenaje al colonialismo”.

TRANSFORMANDO…LA HISTORIA

La estatua de Colón llegó a las costas de Veracruz en 1875 procedente del taller del escultor francés Charles Cordier, donada por el empresario y banquero mexicano Antonio Escandón.

Ahora, en el marco de los 500 años de la caída de Tenochtitlán, la efigie será enviada a un escondido parque de la colonia Polanco, centro financiero y donde vive acaso el sector más “fifí” (conservador, corrupto y aspiracionista, según López Obrador) de la capital mexicana.

El monumento no es lo único que han derribado los “transformadores”.

Ya le cambiaron el nombre al “Árbol de la noche triste”.

Renombraron la estación Zócalo.

Decretaron que la conquista fue un “fracaso”.

Defendieron al sanguinario régimen Azteca.

Construyeron una pirámide…de cartón.

Sólo les faltaba La Malinche…

Tomado de Entérate México

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