De Impacto

Alonso Ancira, ‘el rey del acero’ que es juzgado en México

Diana Nava
ORO NEGRO

En julio de 2013, el expresidente Enrique Peña Nieto agradecía a Alonso Ancira por la apuesta que había hecho en México. Ambos inauguraban en Monclova, Coahuila, el Proyecto Fénix, una planta en el que el empresario mexicano, dueño de Altos Hornos de México (AHMSA), había invertido cerca de 2,300 millones de dólares.

“Alonso, muchas felicidades por la puesta de confianza en México y sobre todo por creer firmemente en el desarrollo y progreso que le espera a México en los próximos años”, le dijo el entonces presidente en una reunión frente a más de 1,000 empleados de la acerera.

Ancira esperaba un crecimiento importante en sus negocios con el el último gobierno priista. El empresario hizo públicas sus aspiraciones por llevar a AHMSA a otros negocios. Quería posicionar a la compañía para explotar el gas shale de Coahuila, tras la apertura del mercado con la reforma energética de 2013.

Y logró un acercamiento con el sector energético, pero no a través del lucrativo negocio de gas shale, si no al vender Agronitrogenados, una planta con casi dos décadas sin funcionar y que ha sido popularmente denominada como ‘chatarra’, a la estatal Pemex. Este movimiento fue el que le llevó a ser detenido en 2019 en España y hoy, años después de la venta, enfrenta un proceso penal ante el Estado mexicano.

El desarrollo que prometía el exmandatario priista no llegó, ni siquiera para el dueño de AHMSA. Su compañía no se encuentra en el mejor momento financiero, aunque él sigue presidiendo el consejo de administración.

En diciembre los accionistas de Grupo Acerero del Norte, la sociedad controladora de AHMSA, anunciaron la venta a Alianza Minerometalúrgica Internacional del 55% de la compañía.

Y, desde ayer, Ancira Elizondo duerme en el Reclusorio Norte, en donde enfrenta una audiencia por la venta de Agronitrogenados, un caso por el que también el priista Emilio Lozoya, ex director de la petrolera estatal, enfrenta cargos.

Los nexos de Ancira con el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tienen una larga historia. Fue Carlos Salinas de Gortari, uno de los exmandatarios priistas más emblemáticos, con quien Ancira comenzó a edificar sus negocios que lo llevarían a ser llamado ‘el rey del acero’.

A principios de los noventa y en medio de la privatización de varias industrias que se habían mantenido bajo el control del Estado, Grupo Acerero del Norte, la sociedad de la familia Ancira, ganó la licitación para hacerse de la entonces paraestatal en 1991.

El empresario, un abogado que encontró mayor habilidad en los negocios, fue nombrado también en 1991 como el primer director general de la ya compañía privada.

Dos años después ya había sido nombrado presidente de la Cámara Nacional del Hierro y el Acero (Canacero), el organismo del sector más importante y en el que repitió el cargo en cinco ocasiones. Su solidez en los negocios y su importancia en el ecosistema empresarial avanzaban rápidamente.

El plan de la familia de Ancira parecía haber sido de buen tino. Comenzó un agresivo proyecto de modernización para lo cual adquirió una gran cantidad de deuda de bancos mexicanos y extranjeros como Bank of America, Chase Manhattan Bank y JP Morgan.

Pero el empuje de los Ancira duró pocos años. A finales de los noventa, la misma década en la que hicieron la adquisición, un desplome en los precios internacionales del acero llevaron a AHMSA a enfrentar una seria crisis con sus acreedores y los bancos prestamistas.

Los años siguientes se dieron entre continuas negociaciones con los bancos y los acreedores y dos intentos de fusiones con otras compañías, para lograr salvar a la acerera, que no lograron ser completadas.

La compañía cargaba con la mayor suspensión de pagos privada de toda Latinoamérica, con una deuda de 2,300 millones de dólares. Los bancos y acreedores comenzaron una serie de litigios y negociaciones de las que no salieron triunfantes.

En 2003, más de una década después de la adquisición de AHMSA, la Secretaría Hacienda del entonces presidente Vicente Fox, giró una demanda por fraude fiscal en contra Alonso Ancira y el resto de miembros del consejo de administración de la compañía.

Esa demanda marcó el primer proceso de huida de Ancira a España –bajo una jugada similar a la que intentó por el caso Agronitrogenados– para autoexiliarse después por algunos años en Israel.

Su paso por el país de Medio Oriente no fue en vano. El empresario probó su suerte en los negocios con una central productora de amoniaco y comenzó a explotar cobre de las minas de Timna, al sur de Israel con apoyo y financiamiento del gobierno israelí, según relató la periodista Barbara Anderson en expansión hace unos años.

La recuperación de los precios de los metales y una serie de acuerdos con el gobierno mexicano y fondos de inversión devolvieron a AHMSA al mercado. Y con ellos Ancira volvió al país.

El empresario tenía en mente una nueva idea de negocio que devolvería a AHMSA su protagonismo en el mercado: el proyecto Fénix, que en 2013 inauguró de la mano del expresidente Peña Nieto y de Ildefonso Guajardo, el secretario de Economía de la pasada administración.

El proyecto prometía provocar grandes inversiones, crecer una extensa cadena industrial y generar empleos en Monclova, una ciudad en la que aún AHMSA da empleo a la mayoría de sus habitantes.

Un año después Ancira cerraría otro gran negocio: la venta de Agronitrogenados a la estatal Pemex, entonces dirigida por Emilio Lozoya Austin, uno de los principales operadores de la campaña que llevó a Enrique Peña Nieto a ser presidente.

El negocio de la central productora de urea se cerró por 275 millones de dólares, a pesar de que ésta llevaba al menos 18 años sin funcionar. Y hoy sigue sin arrancar.

La administración de Lozoya justificó esta compra en la necesidad de crear una unidad de fertilizantes para disminuir las importaciones de productos principalmente de Estados Unidos. Para esto también se hizo de Fertinal, otra planta en mal estado y cuya operación también se hizo a sobreprecio.

La venta es la principal jugada que ha llevado a Ancira a ser acusado de lavado de dinero, por unos supuestos sobornos hechos a Lozoya Austin para que este empujara la compra de la central.

Ancira también es investigado por transferencias por 3.7 millones de dólares relacionadas al caso Odebrecht y cuya existencia fue revelada por la organización periodística Quinto Elemento.

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador ha exigido que Ancira pague 200 millones de dólares al Estado mexicano como reparación del daño por la venta a sobreprecio que hizo a Petróleos Mexicanos.

La venta del 55% de las acciones de AHMSA anunciada en diciembre pasado estaba relacionada con lograr la liquidez para que Ancira pague al Estado mexicano el pago exigido.

El empresario también se ha dicho dispuesto a pagar la cantidad solicitada. Pero pese al ofrecimiento, el proceso sigue en pie. El empresario dejó ayer Palma de Mallorca y todo indica que hoy dormirá de nuevo en el reclusorio al norte de la Ciudad de México. Fuente Expansión

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Back to top button