Opinión

A nadie le conviene una huelga en Pemex

Atzayaelh Torres
Energía para todos

La relación entre Pemex y el sindicato está hirviendo. En un videomensaje que emitió el pasado 19 de diciembre, Octavio Romero Oropeza aseguró que los trabajadores nunca bajan la guardia. Dijo que tuvieron “suerte del que trabaja todos los días”, que están generando más riqueza al país, que ya tienen yacimientos definidos. “Nos cayó la moneda en el lado que apostamos”, agregó el director general de Pemex, en uno de los momentos en que la petrolera vuelve al centro de la economía mexicana, donde el presidente Andrés Manuel López Obrador está apostando la mayoría de sus canicas.

Sin embargo, una cosas aqueja a Romero Oropeza, además de los indicadores petroleros que mes con mes van separando a la petrolera de la meta sexenal de producir 2.6 millones de barriles diarios: este año, el sindicato más representativo de sus trabajadores debe tener elecciones donde puedan votar de modo “personal, libre, directo y secreto”, como versa la reforma laboral que entró en vigor desde mayo de 2019, y que fue el pase de México al complejo, apresurado y ‘trumpiano’ T-MEC.

La contienda tendrá que darse a más tardar en marzo, según explicó Luisa María Alcalde el pasado 14 de diciembre en la mañanera. Sin embargo, es un hecho que la huelga ronda a la petrolera, y la estrategia es clara: proteger la opacidad. Me explico.

El pasado 5 de enero de 2021, Manuel Limón, líder interino del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) le hizo llegar una fuerte misiva a Marcos Herrería Alamina, director corporativo de Administración y Servicios de Pemex, donde le expresa una serie de reclamos respecto a “múltiples” violaciones constantes al Contrato Colectivo de Trabajo, especialmente por el bloqueo de plazas, situación que no mejoró desde el 20 de agosto de 2020 que se reunieron para reclamarle el tema.

En ese documento, el diputado Limón Hernández, quien tomó el lugar de su cercano amigo, Carlos Romero Deschamps, desde octubre de 2019, y ante la ignominia de la administración de Pemex, amenaza con la “siempre vigente posibilidad de un reclamo de los trabajadores ante la autoridad competente”, es decir, la huelga.

Limón azuza a las bases del sindicato, lo vemos reflejado en los comunicados que estuvieron publicando en la semana diversas secciones sindicales, donde por ejemplo, la 43 acusa a Romero Oropeza que ponerse la camiseta, como lo han hecho ellos, significa “trabajar sin los suficientes materiales, refacciones y herramientas; es trabajar en instalaciones que requieren mantenimiento correctivo, es estar expuestos a la inseguridad de los vándalos en las baterías de producción, compresoras, equipos de perforación, en las refinerías y en los complejos procesadores de gas, donde lamentablemente a cada rato nos roban y desmantelan nuestras instalaciones”.

Además de Limón, el otro candidato claro a contender por la dirigencia es César Pecero, otro quien fuera muy cercano de Romero Deschamps (me cuentan que le organizaba todo tipo de eventos), y que desde antes de la pandemia comenzó a realizar campaña por todo el país. Pero no son los únicos, hay otros, muchos, al parecer del presidente López Obrador, quien en la mañanera del 22 de octubre de 2020, señaló que hay muchos aspirantes, pero nulas propuestas, “es la lucha del poder por el poder”, refirió.

Por lo pronto, a partir del lunes, trabajadores de diversas secciones sindicales se quedarán sin transporte hacia los centros de trabajo, o se los limitarán, en el mejor de los casos, lo que echará más limón la herida. A nadie le conviene una huelga en Pemex, pero al parecer todos caminan hacia allá. El Financiero

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