Rusia podría tomar el control de buena parte de la industria petrolera de EU

Las alarmas se han encendido en el Congreso de Estados Unidos, donde republicanos y demócratas dijeron al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que ven la posible adquisición de Citgo por Rusia como una amenaza al país.

17 abril 2017, 3:44 pm

REDACCIÓN
ORO NEGRO

CIUDAD DE MÉXICO.- Rusia podría tomar muy pronto el control sobre la infraestructura de gas y petróleo estadounidenses y es que la compañía petrolera estatal de ese país podría terminar siendo la dueña de Citgo, una importante empresa con sede en Estados Unidos.

Rosneft, la compañía rusa controlada por el estado, podría obtener la mayoría de las acciones de esta empresa en Texas, luego de que Petróleos de Venezuela (PDVSA) —quien posee Citgo— usara casi la mitad de las acciones de la filial norteamericana como garantía para un préstamo que solicitó a Rosneft.

De acuerdo con algunos reportes, PVSDA podría no cumplir con el pago del préstamo debido a la crisis económica que atraviesa Venezuela. Eso significa que Rosneft, podría convertirse en uno de los mayores propietarios extranjeros de la refinería de Estados Unidos.

Rosneft es dirigida por Igor Schin, un poderoso amigo del presidente Vladimir Putin, y es vista como un importante actor de las políticas energéticas de Rusia.

PVDSA puso como garantía el 49.9 por ciento de las acciones de Citgo cuando solicitó a Rosneft un préstamo de 1.5 mil millones de dólares el pasado diciembre. Y en caso de que la empresa venezolana no logre cumplir con su parte del contrato, la petrolera rusa podría fácilmente obtener la mayor parte en Citgo, si adquiere más bonos de PDVSA en el mercado abierto.

Las alarmas se han encendido en el Congreso de Estados Unidos, donde republicanos y demócratas dijeron al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, que ven la posible adquisición de Citgo por Rusia como una amenaza al país.

“Estamos sumamente preocupados de que Rosneft tome el control de uno de los mayores proveedores energéticos del país y se convierta en una amenaza para la seguridad energética del país, teniendo un impacto en el flujo y precio de la gasolina, además de las posibles amenazas a la infraestructura crítica de Estados Unidos”, escribieron seis senadores en una carta dirigida a Mnuchin el pasado 10 de abril.

Citgo es propietaria de tres grandes refinerías en Texas, Luisiana e Illinois, teniendo en conjunto una capacidad de casi 749.000 barriles diarios, poco más del 4 por ciento de la capacidad total del país, la cual es de 18.6 barriles cada día.

El combustible de la marca Citgo está presente en 29 estados y posee 48 terminales, además de controlar las redes de oleoductos.

Por su parte, Rusia, uno de los mayores productores y exportadores de petróleo y gas natural, ha sido acusada de usar su enorme influencia energética como herramienta en su política exterior. Durante los últimos diez años, por ejemplo, Rusia ha cortado en repetidas ocasiones el abastecimiento de gas natural a Ucrania durante el más crudo invierno, generando temores por que los hogares se queden sin calor y las fábricas detengan su producción.

A pesar de que Moscú ha asegurado que esos cortes se deben al precio del gas, también es cierto que se han dado en medio de años de conflictos diplomáticos y militares entre los dos países.

‘Sería un mal negocio’.
Ellen Wald, consultora de energía y profesora de geopolítica en la Universidad Jacksonville de Florida, dijo que mientras Putin busca hacer uso de sus bienes energéticos para conseguir sus fines políticos, Rosneft tendría pocas oportunidades de usar Citgo para afectar el flujo de energía en Estados Unidos.

“No veo que haya mucho que Rusia pueda hacer con el control de Citgo”, dijo la experta. “Lo que sí podrían hacer es cerrar algunas refinerías y eso definitivamente causaría un aumento el precio de la gasolina. Pero eventualmente otras refinerías llenarían ese vacío. Rosneft perdería mucho dinero y otras empresas lo ganarían. Sería un mal negocio”.

La seguridad energética ha sido una de las preocupaciones principales para los políticos desde la crisis petrolera de 1973, cuando un grupo de países productores árabes declararon un embargo a Estados Unidos como respuesta al apoyo que éste brindó a Israel durante la Guerra de Yom Kippur. (VICE News)