México, tiempo de Odebrecht

Los nombres de los funcionarios involucrados en esos sobornos son un misterio. Pero lo que no debería resultar sorpresivo es el historial de irregularidades de la operación de Odebrecht en México, y al decir Odebrecht en México debe entenderse para empezar Odebrecht y Pemex.

16 febrero 2017, 1:30 pm

SALVADOR CAMARENA
ORO NEGRO

Visto desde afuera, México debe parecer una gigantesca zona de silencio. Un espacio donde las leyes de la ‘física de la procuración de justicia’ obedecen a fuerzas caprichosas, muy distintas, muy diferentes, a las que aplican en otras naciones, ya no digamos del planeta sino de la región.

Así, mientras el domingo el presidente peruano Pedro Pablo Kuczynski prometió llegar hasta las últimas consecuencias en la indagatoria sobre los sobornos de la petrolera brasileña Odebrecht en su país, en el nuestro ese caso, que sacude con variada intensidad a una decena de países latinoamericanos, simplemente no existe, no es tema público ni del presidente Enrique Peña Nieto ni del procurador Raúl Cervantes.

Por este caso, Kuczynski persigue un día sí y otro también a su antecesor Alejandro Toledo. Y no es el único país en el que las élites que han gobernado en este siglo están contra la pared por haber hecho tratos con Odebrecht. La lista incluye a Panamá, Colombia, Venezuela, Argentina, Guatemala…

Pero nada de eso ocurre en México. Ni siquiera luego de que a finales de diciembre en una Corte de Nueva York se supiera que funcionarios de esa petrolera brasileña reconocen haber dado sobornos en nuestro país por 10.5 millones de dólares durante un periodo que comprendería a las administraciones de Pemex de dos sexenios, el de Calderón y el actual.

Los nombres de los funcionarios involucrados en esos sobornos son un misterio. Pero lo que no debería resultar sorpresivo es el historial de irregularidades de la operación de Odebrecht en México, y al decir Odebrecht en México debe entenderse para empezar Odebrecht y Pemex.

Porque como lo dieron a conocer ayer Raúl Olmos y Daniel Lizárraga en un extenso reportaje, ‘La negra historia de Odebrecht en México’ (http://bit.ly/2lR4GIG), las operaciones de la petrolera brasileña en nuestro país han merecido a lo largo de muchos años señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación.

Dicho con palabras de Olmos y Lizárraga, “los sobornos por 10.5 millones de dólares que Odebrecht ha confesado que pagó a funcionarios mexicanos, son mínimos frente a los negocios por más de cinco mil 100 millones de dólares que ha concretado con Pemex en los últimos 10 años”.

Sin embargo, este silencio es muy particular. Es una nada nebulosa que a pesar de todo guarda las apariencias, es un escándalo sordo que no ha estado exento de señalamientos, de alertas públicas de que algo andaba muy mal en la relación entre Pemex y Odebrecht.

“La Auditoría Superior de la Federación detectó desde 2010, y en forma consecutiva en los años siguientes, múltiples irregularidades en los contratos otorgados a Odebrecht, pero esas banderas rojas no provocaron investigaciones inmediatas por parte del gobierno de Felipe Calderón ni de su sucesor, Enrique Peña Nieto. Tampoco se promovieron acciones penales contra el poderoso consorcio. Por el contrario, los contratos a su favor se multiplicaron”, reportan Olmos y Lizárraga en el material ya citado.

Y si alguien dijera que esos cuestionamientos pertenecen a un pasado que ya no es relevante, hete aquí que el día de ayer de nueva cuenta la Auditoría pone el dedo en la llaga.

El informe correspondiente a 2015 de la ASF incluye cuestionamientos, rescatados ayer mismo por Raúl Olmos en otro reporte (http://bit.ly/2lSt37Z) sobre contratos otorgados a Odebrecht en las refinerías de Tula y Salamanca. En pocas palabras, se habla de dos gastos irregulares, uno por 120 millones de pesos y otro por 822 mil dólares.

¿Acabará por fin en México el silencio y la inacción oficial en torno a Odebrecht?

Realmente es difícil hacer un pronóstico al respecto.

Twitter: @SalCamarena