México 68: Los juegos olímpicos que cambiaron el rostro de una ciudad

La organización de unos Juegos Olímpicos requiere de una logística monumental en diversos campos. Aunque sólo dure unas semanas, la ciudad que organiza un evento de esta magnitud debe cuidar minuciosamente cada detalle. Al ser visitada por miles de personas entre deportistas, periodistas, comunicadores y turistas de todo el mundo, una sede olímpica debe poner especial atención en la movilidad e infraestructura.

12 octubre 2017, 12:42 pm

REDACCIÓN
ORO NEGRO

La Ciudad de México y su carrera hacia la modernidad

Este 12 de octubre se cumplen 49 años de la inauguración de los Juegos Olímpicos de México 68.

A la par de las hazañas deportivas que tuvieron lugar durante esa justa deportiva, y de los acontecimientos sociales y políticos que nuestro país vivió durante aquel mítico otoño, es interesante hacer un recuento de cómo ese año la geografía de la Ciudad de México cambió para siempre.

La organización de unos Juegos Olímpicos requiere de una logística monumental en diversos campos. Aunque sólo dure unas semanas, la ciudad que organiza un evento de esta magnitud debe cuidar minuciosamente cada detalle. Al ser visitada por miles de personas entre deportistas, periodistas, comunicadores y turistas de todo el mundo, una sede olímpica debe poner especial atención en la movilidad e infraestructura.

En el caso de México, hablamos de un evento que transformó radicalmente la apariencia, funcionamiento y arquitectura de esta ciudad.

Los escenarios deportivos

Uno de los puntos fuertes que ayudaron a México a obtener la candidatura olímpica sobre otras ciudades candidatas como Detroit (EE.UU.), Lyon (Francia) o Buenos Aires (Argentina), fue la infraestructura con la que ya contaba en cuanto a escenarios deportivos que fueron acondicionados para recibir a las pruebas olímpicas.

Claro ejemplo de esto fue el Estadio Olímpico Universitario, inaugurado en 1952 y que tras ser remozado tanto en el exterior como en su campo, pista, gradas y rampas de acceso, fungió como escenario de las ceremonias de inauguración y clausura, así como de las pruebas de atletismo.

Estadio Universitario, durante los Juegos Olímpicos de México 68
(AP Photo)

También fueron aprovechados los ya existentes Auditorio Nacional (para la Gimnasia Olímpica), la Alberca de Ciudad Universitaria (Waterpolo), la Arena México (boxeo) y el Teatro de los Insurgentes (Halterofilia). Además, varios partidos de futbol olímpico fueron celebrados en el flamante Estadio Azteca, inaugurado dos años antes.

Construcción del Estadio Azteca
(H. William Tetlow/GettyImages)

En contraparte, los complejos deportivos que se construyeron expresamente para las competencias olímpicas fueron el Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera (Voleibol), la Pista de Hielo Revolución (Voleibol), el Palacio de los Deportes (Basquetbol), la Alberca Francisco Márquez (Clavados, Natación, Waterpolo), la Pista Virgilio Uribe (Canotaje y remo), el Velódromo Agustín Melgar (Ciclismo), la Sala de Armas Fernando Montes de Oca (Esgrima), el Polígono de Tiro Vicente Suárez (Tiro), el Campo Marte (Ecuestres), el Campo Militar No.1 (Pentatlón moderno y ecuestres) y el Estadio Municipal ahora conocido como Jesús “Palillo” Martínez (Hockey de Campo).

En su momento estos escenarios fueron considerados de primer nivel tanto arquitectónicamente como por su funcionalidad. Casi cinco décadas después la mayoría de estos escenarios siguen en pie, y aunque ya no son los más modernos sí continúan albergando eventos deportivos y de otras índoles. Es importante enfatizar lo anterior, sobre todo al ver que muchos escenarios de otras ediciones de Juegos Olímpicos o incluso de Copas del Mundo han caído en desuso y se convirtieron en “elefantes blancos”.

Palacio de los Deportes de la CDMX.
(Imagen de GettyImages).

Construcciones emblemáticas y mejoras al entorno urbano

Si bien los escenarios deportivos son parte esencial de unos Juegos Olímpicos, para que México 68 se desarrollara de forma exitosa fue necesario que la infraestructura entera de la ciudad se pusiera en movimiento.

No fueron pocas las construcciones que se levantaron, ya sea cómo parte del proyecto de los Juegos Olímpicos, o aprovechando la inercia de modernidad y expansión que estos provocaron.

Como muestra tenemos al Hotel Camino Real de Polanco, que abrió sus puertas unos meses antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos y que gracias a su atractivo y moderno concepto es considerado como una de las grandes obras del arquitecto Ricardo Legorreta.

Hotel Camino Real
(Imagen tomada (http://unavidamoderna.tumblr.com/)

Otro hotel emblemático construido con motivo de este evento fue el entonces llamado Hotel de México, cuya apertura estaba proyectada para antes de los Juegos Olímpicos. Tendría 80 pisos y el plan era convertirlo en el hotel más alto del planeta, algo que nunca ocurrió debido a la situación económica y política del país. Al final la construcción se fue retrasando y por muchos años permaneció inconclusa. Si bien este edificio nunca funcionó como hotel, hoy es conocido como el World Trade Center y es uno de los más emblemáticos de la ciudad.

También se construyó la Villa Olímpica compuesta por 29 edificios (16 de 6 pisos y 13 de 10 pisos) en donde se alojaron los competidores, y que después se convirtió en un complejo residencial con cerca de 900 departamentos y con instalaciones deportivas como canchas para distintos deportes, alberca, pista de atletismo y gimnasios. También tiene un teatro al aire libre.

Villa Olímpica México 68
(AP Photo)

Y esto sólo para mencionar algunos casos, pues fueron muchos los edificios que se levantaron a lo largo de la ciudad.
Por otro lado, Avenidas como Viaducto Tlalpan, Periférico Sur o Avenida Pedregal fueron modernizadas, mientras que Insurgentes Sur fue ampliada.

En Paseo de la Reforma se colocaron losetas vidriadas de color rojo para remodelar el piso, las cuales formaron parte de esta vialidad hasta hace un par de años. Para hacer más amigable el entorno citadino fueron sembrados 448,719 metros cuadrados con distintos tipos de césped y se plantaron más de 31,000 árboles de árboles y plantas.

Arte y Cultura

Una de las peculiaridades de México 68 fue haberle dado un peso muy específico a la cultura e incluso a la ciencia. La creación del Departamento de Actividades Artísticas y Culturales a la par de la organización del evento deportivo, fue parte de una estrategia que contemplaba la realización de un completo Programa Cultural que tuvo eventos durante todo del año olímpico.

Entre los ejes centrales de este proyecto cultural estaba la Ruta de la Amistad. Ideado por el escultor mexicano Mathias Goeritz, este corredor escultórico estuvo conformado por 19 esculturas artísticas procedentes de los cinco continentes, las cuales fueron colocadas en Periférico, a una distancia de kilómetro y medio entre ellas.

Ruta de la Amistad, en México 68.
(AP Photo)

Otras tres esculturas colocadas en el Palacio de los Deportes, el Estadio Azteca y el Estadio Olímpico Universitario conformaron el proyecto de la que es considerada la ruta arquitectónica más grande del mundo. De esta forma el arte moderno llegó a las calles de la ciudad y estuvo al alcance de sus habitantes.

Cuando México 68 llegó a su fin estas esculturas poco a poco cayeron en el olvido. La falta de mantenimiento y desconocimiento de las propias obras contribuyó para que estos trabajos de prestigiosos artistas como Willi Gutmann (Suiza), Alexander Calder (EE.UU.) Germán Cueto (México), Grzegorz Kowalski (Polonia), Todd Wiliams (EU) o Kiyoshi Takahashi (Japón), se perdieran en el creciente entorno urbano.

Afortunadamente, desde hace varios años el Patronato de la Ruta de la Amistad trabaja para restaurar, conservar y difundir el legado de la Olimpiada Cultural de México 68, mediante el apoyo de instituciones públicas y privadas, de las Embajadas de los países cuyos artistas contribuyeron con alguna escultura, y la difusión de su labor mediante eventos artísticos y culturales.

Estas obras poco a poco se han ido restaurando y reubicando, intentando también recuperar la fauna y flora del lugar, además de crear espacios públicos. Así es, medio siglo después la inercia de México 68 sigue cambiándole el rostro a la ciudad.

* * * * *

En conjunto todos estos escenarios deportivos, mejoras urbanas y construcciones contribuyeron a que la Ciudad de México se modernizara en distintos aspectos y tuviera un pequeño boom en la década de los sesenta y setenta que en ramas como la arquitectura llamaron la atención del mundo entero.

Es probable que de no haberse celebrado estos Juegos Olímpicos, quizá el rostro de esta urbe haya sido completamente distinto ¿Cómo luciría la Ciudad de México de no haber sido sede de los primeros Juegos Olímpicos de Latinoamérica?

Villa Olímpica, México 68
(AP Photo) Televisa