La ‘narcoguerra’ se intensifica en Tijuana: en cinco años se han triplicado las ejecuciones

Tras la captura de Joaquín 'El Chapo' Guzmán —hace poco más de un año—, el Cártel de Sinaloa vive un momento crítico debido a la disputa por el control de la organización delictiva. Por un lado están los fieles a Guzmán y su socio Ismael 'El Mayo' Zambada, y por otra una nueva generación de narcojuniors que intentan arrebatarles el poder

21 marzo 2017, 7:17 pm

LAURA SÁNCHEZ LEY
ORO NEGRO 

TIJUANA.- Llegaron a plena luz del día empuñando sus pistolas. Fue el 11 de marzo del 2016. No se escondieron, ni fueron sigilosos. Dispararon, y fue el sonido de las balas lo que hizo correr a los vecinos que transitaban por el centro de la ciudad, temerosos de que una bala perdida les diera.

Era la una de la tarde en la calle Coahuila, en la zona de tolerancia de Tijuana, frontera norte de México, cuando fueron asesinados dos hombres y tres mujeres; les lanzaron una ráfaga de balas directo a la cabeza y ninguno rebasaba los 40 años.

Según información recabada por el área de inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California —entidad en la que se localiza esta ciudad fronteriza— los cinco ejecutados trabajaban para dos cárteles de la droga: la alianza conformada por el Cártel de Tijuana y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), actualmente la organización delictiva más poderosa del país.

Las víctimas fueron ejecutadas uno después de otro, en un acto que no se veía desde hace más de media década en la ciudad: en masa, rápido y con tiros certeros.

Tras la captura de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán —hace poco más de un año—, el Cártel de Sinaloa vive un momento crítico debido a la disputa por el control de la organización delictiva. Por un lado están los fieles a Guzmán y su socio Ismael ‘El Mayo’ Zambada, y por otra una nueva generación de narcojuniors que intentan arrebatarles el poder.

La pugna interna ha sido capitalizada por un cártel rival, que está ganado terreno en las rutas que han pertenecido a los sinaloenses. ‘La joya de la corona’ de esta disputa es la ciudad de Tijuana, que durante la última década se convirtió en la puerta de entrada de la droga del Cártel de Sinaloa hacia Estados Unidos.

Es una plaza codiciada que quiere ser arrebatada por el CJNG, el grupo delictivo mexicano de mayor crecimiento y que aprovecha el descontrol interno que impera en el cártel sinaloense, según reportes de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés).

Tijuana se han convertido en el epicentro de la violencia en el norte de México. Tantas personas fueron asesinadas en 2016, que se estableció un nuevo récord: 918, es decir un promedio de 2.5 diariamente.

El regreso de la narcoguerra fue tan violento que en cinco años prácticamente se triplicó la cifra de homicidios. En 2012 se registraron 332 ejecuciones, mientras que en 2016 llegaron a 918, un incremento del 176 por ciento, según cifras de la fiscalía local.

Este 2017 inicia aún más sangriento: mientras que en 2016 —el año de mayor violencia en la historia— se registraron 171 ejecuciones durante el primer trimestre, este año la cifra ya alcanzó los 266 en el mismo periodo.

La Secretaría de Seguridad Publica de Baja California, ha difundido que la ‘guerra’ se ha vuelto más cruel debido a una alianza que formó el CJNG con el cártel originario de la zona —conocido como el de Tijuana o los Arellano Félix—, que había sido desplazado en los últimos cinco años por ‘El Chapo’.

En las últimas semanas el CJNG y el Cártel de Tijuana han revivido escenas similares a las del asesinato, hace un año, de esas cinco personas: colgados, desmembrados y mensajes en los puentes anuncian que la guerra apenas comenzó y se comprometen a “empezar la limpia” en la frontera.

El CJNG se ha expandido como ningún otro

El informe presentado durante la primera semana de este año por la DEA denominado, Riesgos de la Droga, reveló que el Cártel Jalisco Nueva Generación había crecido rápidamente como ningún otro en la historia: en un año pasó de tener el control sólo en Jalisco, a extenderse a otros nueve estados del país.

Revelaron que fue durante el 2015 que empezaron a detectar la presencia de una organización delictiva que resultaba desconocida. En solo 12 meses desplazaron al Cártel de Sinaloa y trazaron una ruta que atravesaba a Estados Unidos de norte a sur: ingresaron metanfetamina, marihuana y cocaína por Tijuana a San Ysidro, Riverside, Sacramento, San Francisco, en California; Reno, en Nevada y a Seattle en Washington.

Para el año 2016 la penetración de la organización criminal alcanzó niveles alarmantes. Las autoridades de seguridad de Estados Unidos explicaron que “es uno de los más poderosos y ha crecido rápidamente después de la fragmentación del Cártel de Sinaloa”.

Hoy Nemesio Oseguera Cervantes, el ‘Mencho’, fundador del CJNG —un migrante originario de Michoacán, que fue deportado de Estados Unidos a finales de 1990 — se está adueñando del corredor de la droga de la costa este, disputándose incluso Florida con los cárteles colombianos.

La disputa en ese país es empresarial, y a diferencia de la guerra que se libra en Tijuana, no ha dejado un sólo muerto: las ciudades en pugna son Miami, Florida; Gulfport, Mississippi; Georgia en Atlanta; Roanoke, Virginia y Columbia en Carolina del Sur.

Para el investigador de la Universidad Autónoma de Guadalajara, Rubén Ortega, el crecimiento del cártel fundado por Nemesio ‘El Mencho’ Oseguera radica en que no le tiene miedo ni al Cártel de Sinaloa ni al Gobierno de Enrique Peña Nieto.

La violencia ejercida le va ganando día con día más espacios, sobre todo en las plazas donde transita la droga, como Tijuana. Recuerda que un momento fue clave para el crecimiento del CJNG el año pasado. Cuando secuestraron a los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en Puerto Vallarta, el 16 de agosto del 2016: para Ortega ese acto de terror les permitió negociar rutas.

“Tijuana era la ruta que estaba trazada por el Cártel de Sinaloa y se han ido apropiando de esta ruta preestablecida, con violencia hacia los sinaloenses, sin manejar el respeto en las reglas no escritas entre ellos”, explica el investigador a VICE News.

Decapitados, colgados, desmembrados; lo que está pasando en Tijuana es una manera de mandar señales de temor, “de estás conmigo o te mueres” así de fácil. Te interpones o te mueres, “ese actuar le ha redituado, pues los otros cárteles están dando un paso hacia atrás y van perdiendo espacios”, dice.

El investigador Rubén Ortega, advierte que se replicarán los niveles de violencia que se están suscitando en Tijuana desde el año pasado, pero en otras ciudades de la frontera norte; el CJNG no se conformará y peleará otras ciudades al norte de México para extender sus dominios en Estados Unidos.

“En la mafia mexicana siempre había un gran capo que los podía sentar y hacer que negociaran, pero hoy vemos que este personaje (‘El Mencho’) está haciendo todo lo contrario: en lugar de sentarse está tratando de convertirse en el padrino, el jefe de jefes de la mafia”. Fuente VICE News