2017, una tormenta perfecta para la industria mexicana

Factores internos y externos se combinaron para que la producción industrial de México se redujera por primera vez desde 2013. En cifras acumuladas la actividad industrial cayó 0.6% al cierre de 2017.

9 febrero 2018, 1:47 pm

Thamara Martínez Vargas
ORO NEGRO

CDMX.- El 2017 fue un mal año para la industria mexicana, siendo varios los factores que se combinaron para lograr que este sector se debilitara. En el acumulado del año la producción industrial cayó 0.6% en cifras originales, la primera contracción en cuatro años y la más importante desde 2009.

Mientras la crisis en el sector minero se agudizó en el transcurso del año, otros sectores como la construcción y generación y distribución de electricidad, gas y agua enfrentaron descensos en actividad. Sólo la industria manufacturera se mantuvo en expansión en el transcurso del año, a pesar de los retos comerciales que se enfrentaron.

La mala racha para la minería se ha prolongado por los últimos cinco años. En 2017 la baja plataforma de producción y la caída en los precios del petróleo llevaron a esta industria a recudir en 9.8% la producción, cifra históricamente alta en los registros del Inegi, disponibles a partir de 1994.

A su interior, la extracción de petróleo y gas resaltó con un descenso acumulado al cierre del año de 10.3%, el más serio en los 24 años de la serie. Aunado a ello, por primera vez desde 2009 la minería de minerales metálicos y no metálicos, donde se incluye la extracción de minerales preciosos como el oro y la plata, y otros industriales como el fierro, reportó un descenso en producción de 1.0 por ciento.

Otro de los sectores que atravesaron un año complicado fueron las actividades orientadas a la generación y distribución de electricidad, gas y agua. En 2017 esta rama se contrajo 0.2%, la primera variación negativa en 15 años. La generación y suministro de energía eléctrica fue la actividad que puso freno a la producción total, ya que se redujo por segundo año consecutivo a una tasa de 0.6 por ciento.

Aunque el suministro de agua y gas por ductos creció 1.2% en todo el año, su desempeño estuvo por debajo del incremento acumulado de casi 3.0% al cierre de 2016.

Presiones externas

La incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial entre Estados Unidos y México actuó a favor y en contra de la industria mexicana. Por una parte, el comercio con Estados Unidos, lejos de deprimirse, se dinamizó favoreciendo a la industria manufacturera. Por otra, las dudas sobre la renegociación del TLCAN provocaron los efectos contrarios en la construcción.

La producción del total de la construcción retrocedió 1.0% en 2017, la primera variación en terreno negativo para el sector desde 2013. Este sector fue golpeado por diferentes frentes en el transcurso del año. El nerviosismo respecto a los nuevos términos del TLCAN y la postura proteccionista de la administración estadounidense provocó el aplazamiento y, en el peor de los casos, la cancelación de algunos proyectos de inversión en obras de edificación.

A este elemento se suma la estrategia de austeridad emprendida por la Secretaría de Hacienda, cuyos recortes al gasto público limitaron de forma significativa las obras de infraestructura.

Al cierre del año las obras de edificación moderaron su avance con un incremento de 0.5%, por debajo del alza de 4.2% registrada en 2016. La construcción de obras de ingeniería civil acumuló cuatro años de descensos, aunque en 2017 esta tendencia se agravó. Con una baja de 10% en este tipo de proyectos, la obra pública expuso la mayor caída desde 1998, es decir, en un lapso de 19 años.

Por el contrario, el sector manufacturero logró sacar provecho de las presiones externas que persistieron a lo largo del año. El comercio entre Estados Unidos y México tomó fuerza, logrando contagiar a la industria manufacturera, de la cual proceden la mayor parte de las exportaciones dirigidas hacia Estados Unidos.

Con un alza acumulada de 2.9%, la industria manufacturera registró su mejor año desde 2014. A pesar de las pérdidas observadas en sectores como la manufactura de productos derivados del petróleo, la industria textil (sin prendas de vestir) y la fabricación de muebles, las bajas fueron compensadas por la expansión de otros campos.

La fabricación de maquinaria y equipo, la manufactura de equipo de transporte y la de equipo de computo fueron los subsectores de mayor crecimiento al cierre del año.