¿Y el gasolinazo?

4 diciembre 2017, 3:12 pm

DAVIRD PÁRAMO
ORO NEGRO

En los días previos a la liberación del precio de las gasolinas, aparecieron muchos irresponsables, quienes comenzaron a asegurar que habría un gasolinazo, ese monstruo que ha tomado diferentes formas desde que había un deslizamiento mensual hasta el alza de enero, y ahora con la liberación total de los precios. Como todas las versiones infundadas, carecía de lógica y sentido común.

Primero. El precio de las gasolinas se determina internacionalmente y aún cuando comienzan a operar importadores diferentes a Pemex, es imposible que lo hagan a precios sustancialmente menores a los de la empresa productiva del Estado.

Es importante recordar que el precio se determina por el precio de la molécula, el costo de transporte, así como el pago de impuestos, que son iguales para todos. Vale la pena hacer un paréntesis para los sandios. El costo de refinación es inferior al 10% del precio total de las gasolinas.

En mercados desarrollados, como el de Estados Unidos o Guatemala, los precios entre una y otra estación de servicio tienen variaciones mínimas de precios en una misma región.

Segundo. La Secretaría de Hacienda ha implementado una suerte de amortiguador fiscal que atenúa los movimientos abruptos en materia de precios. Es necesario ser muy claros: los precios de los combustibles dependen del precio del petróleo y el tipo de cambio.

Pensar que la liberación de precios los subirá o bajará automáticamente es similar a mantener una mentalidad de la era paleolítica o tener añoranza por un gobierno que en aras de un populismo irracional los precios deben mantenerse controlados, es decir, con un subsidio generalizado que toma dinero de los contribuyentes y se utiliza para subsidiar a los más ricos.

En un régimen de precios controlados, quien más consume, naturalmente el más rico, es aquél a quien le corresponde una mayor cantidad de subsidio en detrimento de los más pobres.

Tercero. En un mercado competido, como el que se está formando, en el que las empresas buscan diferenciar sus marcas, no existen incentivos para aumentar los precios. De hecho, la competencia se concentra mucho más en temas de valores agregados, como incluir aditivos, tiendas de conveniencia o servicios relacionados.

La liberación del precio de los combustibles es, sin lugar a dudas, uno de los más grandes pasos en la competencia del país, luego de casi 80 años de mantener precios fuera de la realidad. En la medida en que el gobierno deje de manipular artificialmente los precios, la economía funcionará de mejor manera.

Si alguien le ofrece regresar a los precios controlados, le estará diciendo que quiere subsidiar a los ricos, supuestamente apoyando a los pobres, cuando en realidad no es así. Lo que mejor ayuda a las personas es la competencia.

SINDICATOS DESVERGONZADOS

El viernes publiqué en esta columna cómo la Asociación Sindical de Pilotos de Aviación transformó una disputa en su interior en uno de los momentos más vergonzosos no únicamente del sindicalismo, sino también de la aviación mexicana.

Hoy se sabe que el movimiento de José Manuel Fernández, ya despedido, le costó a Aeroméxico más de 100 millones de pesos y es necesario entender que las ondas expansivas aún no terminan, puesto que, en el extremo menos importante, implicará una reestructuración casi total del sindicato y, lo más relevante, la necesidad de sanciones ejemplares por parte de la Dirección General de Aeronáutica Civil.

Una manera de comprender la magnitud del problema es la carta que enviaron el presidente del Consejo de Administración y el director general de la línea aérea, Javier Arrigunaga y Andrés Conesa, respectivamente, a todo el personal.

El primer párrafo no sólo confirma lo publicado en la anterior entrega, sino el tamaño de la afectación interna causada por la irresponsabilidad y el protagonismo de un dirigente sindical y su cruzada.

“Esta semana se escribió una de las páginas más tristes y oscuras de los más de 80 años de historia de nuestra aerolínea. El injustificado paro de algunos pilotos que se realizó sin respetar las vías institucionales del sindicato y que la Secretaría del Trabajo, inmediatamente calificó de ilegal, ocasionó la afectación de más de 10,000 pasajeros”.

La comunicación es, sin lugar a dudas, un llamado en busca de resiliencia para todos los trabajadores de la línea aérea que fueron víctimas del ataque de un hombre que buscaba el poder al interior del sindicato de pilotos, con prácticas incluso ilegales, como utilizar un arma de fuego.

Ésta es una historia más en la que el sindicato se convierte en enemigo de la fuente de trabajo y de ahí que deba implicar una purga total en una agrupación gremial que poco o nada hace a favor de quienes debería defender.