Sobredosis de refinados

29 noviembre 2017, 12:46 pm

PABLO ZÁRATE
ORO NEGRO

Sobredosis de refinados“Hay un límite a los recursos que se pueden asimilar racionalmente. Si comes de más, te pones obeso. Le pasa a una persona y por supuesto a las empresas”. Esto le dijo José Antonio Escalera, de Pemex, a Luis Miguel González, de El Economista, en una entrevista publicada el lunes. Estaba hablando del fino balance entre el impulso de querer hacer más y la necesidad de hacer las cosas bien, generando rentabilidad y valor. Se refería específicamente al rol de Pemex en exploración y producción, pero la misma idea aplica en refinación o, francamente, en cualquier industria.

Los economistas le dicen la ley de rendimientos marginales decrecientes. Explican que, en general, los primeros bienes consumidos (o producidos, dependiendo de la perspectiva) son altamente valorados. Cada unidad adicional es valorada, por supuesto. Pero cada vez menos. En algún punto, el costo de producir una unidad adicional es mayor que el valor que genera. Esto significa que, a partir de este punto, invertir más para producir más destruye valor. Aquí, las industrias, empresas o individuos racionales le paran.

No todos lo tienen igual de claro. Un buen ejemplo es la propuesta de Andrés Manuel López Obrador sobre las gasolinas. Parte de una buena observación: la capacidad del sistema nacional de refinación (SNR) está escandalosamente subutilizada: para ser precisos, los “fierros” de refinación están produciendo sólo un tercio de lo que podrían producir. Esto, casi por definición, es sub-óptimo. Hay que darle los recursos, sean monetarios o técnicos, para que se recupere.

Pero que sea bueno que el SNR produzca más, aprovechando su capacidad, no necesariamente significa que también sea bueno gastar 12,000 millones de dólares, como propone, para ampliar la capacidad existente a través de dos nuevas refinerías. Lo mismo sucede con el argumento desde la perspectiva de seguridad energética. A partir del punto de partida en el que estamos, en el que unas tres cuartas partes de nuestras gasolinas se importan, es fácil argumentar que sería mejor que México generara condiciones de mayor autosuficiencia. Pero proponer, como lo hace, que México deba producir cada litro de la gasolina que consuma es otra cosa por completo.

Buena parte del argumento de Morena con respecto a las refinerías, como está expresado en su Plan de Nación 2018-2024, se sustenta en un hallazgo interesante de la Auditoría Superior de la Federación: “los costos de producción de las gasolinas Magna, Premium y Diesel fueron inferiores en 61.1, 56.2 y 61.5% respecto de los costos de importación”.

Es difícil juzgar sobre la metodología de la ASF, pues no es explícita en la fuente y manera de computar los cálculos. Pero, a simple vista, la observación es atípica. La implicación sería que Pemex produce gasolinas terminadas más de 60% más baratas que los refinadores de la costa del golfo estadounidense, que tienen fama de ultraeficientes. La de refinación es una industria donde la diferencia entre ganar y perder se define por pocos centavos de dólar por galón. En este entorno, ¿Pemex es más competitivo por prácticamente más de 1 dólar por galón?

Algo no termina de cuadrar. Si las refinerías de Pemex son tan rentables, ¿por qué no han podido encontrar ni socio ni comprador a pesar de llevar buen tiempo buscando? En un video reciente, López Obrador explica que la importación de gasolinas se trata de un esquema para favorecer a los ricos y poderosos: hacer a Pemex perder, para que otros ganen. Pero, ¿qué no la venta de activos tan productivos y estratégicos los haría ganar más?

Está la posibilidad, por supuesto, que los datos citados por la ASF no sean un fiel reflejo de la realidad. En este contexto, un poco menos emocionante pero más aterrizado, hay un límite a los recursos que se pueden asimilar racionalmente, como Pemex explica. Así como si comes de más, te pones obeso, meterle de más a la refinación, por un simple capricho nacionalista, podría resultar en una sobredosis de refinados–financiada por el país.