Un vídeo capturó la matanza de la iglesia de Texas: siete minutos y ejecuciones con tiro de gracia

Las imágenes a resguardo del FBI recogen al tirador disparando metódicamente a los feligreses, incluidos los niños

9 noviembre 2017, 6:45 pm

PABLO DEL LLANO
ORO NEGRO

TEXAS.- La Primera Iglesia Baptista de Sutherland Springs grababa sus servicios religiosos. Nunca pensaron que un día grabarían una matanza. Pero así fue. El domingo pasado Devin Kelley entró a la iglesia y asesinó a 26 personas a tiros y dejó a 20 heridas. La cámara lo grabó todo. Las imágenes están en poder del FBI y según filtraciones de fuentes internas a la prensa de EE UU muestran una secuencia horripilante en la que el homicida disparó metódicamente contra los feligreses. Armado con un fusil semiautomático, soltó más de 400 balas, contra adultos y niños. A algunos los ejecutó acercando el arma a su cabeza para asestarles el tiro de gracia, a sangre fría ante la mirada de los demás.

Por lo visto por los investigadores en la grabación la lluvia de balas duró siete minutos. Este miércoles el Gobierno de Texas ofreció los nombres de las víctimas mortales: diez mujeres, siete hombres, ocho niños y el feto que crecía en una de las fallecida Crystal Holcombe –en la matanza murieron siete miembros más de su familia–. Las víctimas tenían entre 77 años y 17 meses.

Se sabe que el exsoldado Devin Patrick Kelley se escapó de un hospital psiquiátrico en 2012 y fue sorprendido tratando de meter armas en la base de la Fuerza Aérea donde estaba. Además llegó a amenazar a sus superiores en el Ejército. En 2012 fue expulsado del Ejército tras un juicio marcial por maltratar a su esposa y a su hijastro. Un error de la Fuerza Aérea –que no registró esto en una base de antecedentes– permitió que Kelley pudiera posteriormente comprar armas. En los días previos a la matanza vecinos suyos podían oír por las mañanas sus ráfagas de prueba sin saber lo que venía.

La policía cree que Kelley se lanzó a la matanza por “problemas domésticos”. La madre de su esposa acudía a la iglesia de Sutherland Springs. El domingo, sin embargo, no había ido. Al contrario que su madre –la abuela de la esposa del asesino– que falleció bajo sus balas. Familiares del asesino aseguran que en los últimos tiempos lo habían visto trabajar como guardia de seguridad privada y que estaba de muy mal humor, “como si tuviera una vida miserable”.

Tras la matanza Kelley recibió dos disparos de un hombre que pasaba por la iglesia con su rifle y trató de escapar en su coche perseguido por este hombre y otro que lo llevó en su coche. El homicida acabó saliéndose de la carretera. La policía llegó y lo encontró muerto. Se había dado un tiro. El País