Disparan las alarmas contra extracción de petróleo en la Florida

Las restricciones a la extracción del preciado oro negro podrían ser liberadas por la Casa Blanca pero opositores predicen un desastre ecológico que ocasionaría multimillonarias pérdidas

13 Marzo 2017, 8:12 pm

JESÚS HERNÁNDEZ
ORO NEGRO

MIAMI.- La extracción de petróleo frente a las costas de la Florida vuelve a la palestra, luego que la administración de Donald Trump resucitó la posibilidad de explotar estos yacimientos, como parte de un plan nacional de energía que podría facilitar al país la independencia total del mercado internacional.

A diferencia de la anterior administración federal (2009-2017), que apostaba por el desarrollo de las llamadas energías renovables, el nuevo presidente expone en su proyecto America First Energy Plan la apertura de yacimientos situados a lo largo de ciertas costas del país y la liberación de determinadas restricciones que regulan, incluso prohíben, la explotación de grandes reservas de petróleo, gas natural y carbón.

“Vamos a revocar las moratorias sobre producción de energía que imponen restricciones injustificadas a las nuevas tecnologías de extracción. Estas nuevas tecnologías crean millones de empleos”, destacó el entonces candidato a la presidencia de EEUU, durante un discurso ante el North Dakota Petroleum Council, el año pasado.

Trump ha reiterado, en varias oportunidades, su intención de aplicar el plan de energía que eliminaría ciertas restricciones existentes, sin adelantar cuáles ni dónde serían liberadas.

El pasado mes de enero, un día después que se reportara un derrame de petróleo en la provincia canadiense de Saskatchewan, Trump resucitó la construcción del polémico oleoducto Keystone, que permitirá transportar unos 830.000 barriles de petróleo por día desde Canadá hasta Texas. Una gigante infraestructura que fue paralizada por las protestas de grupos ecologistas y la firma del presidente Obama en 2015.

¡Petróleo!

La zona este del Golfo de México, que incluye la costa occidental de la Florida, nunca ha sido una gran productora de petróleo, aunque durante los últimos 69 años varias firmas extractoras del preciado líquido natural han incursionado con cierto éxito en zonas arrendadas al Estado y el Gobierno federal.

Sin embargo, la costa oriental de la Florida, que mira al océano Atlántico, también podría reportar importantes yacimientos de petróleo, luego que el U.S. Bureau of Ocean Energy Management estimó la presencia de unos 4.700 millones de barriles a lo largo del litoral atlántico, entre la Florida y Maine, que podría generar, según las promesas de los negociadores empresariales, o lobistas, miles de puestos de trabajo y unos 23.500 millones de dólares a la economía nacional.

Obstáculos

No obstante, el camino está lleno de obstáculos que vaticinan una encarnada lucha entre la Casa Blanca y quienes predicen que la extracción del preciado oro negro podría atentar contra la salud del medio ambiente y la industria turística del Estado del Sol, que es la principal impulsora de la economía de la Florida.

“La extracción de petróleo, dentro de las 125 millas náuticas de la costa de la Florida, en el Golfo de México, está prohibida, al menos hasta el año 2022, gracias a la moratoria que aprobamos en el Senado”, recordó el senador floridano demócrata Bill Nelson, a través de un comunicado.

Luego agregó “incrementar la extracción de petróleo en los estados colindantes (Alabama, Mississippi, Lousiana y Texas) aumentará las posibilidades de un derrame que podría afectar severamente no sólo el medio ambiente y la economía de esos estados, sino también a la Florida”.

Y para ilustrar la preocupación, el senador Nelson argumentó que “las playas, la costa, los parques y la fauna silvestre son cruciales para mantener la base turística de 70.000 millones de dólares que sustentan a la economía del estado”.

Luego recordó cómo hace apenas seis años el accidente de la plataforma Deepwater Horizon, ubicada a unas 400 millas de Tampa, que arrojó cerca de 5 millones de barriles de petróleo al mar, alcanzó la costa occidental de la Florida.

“Vimos residuos de petróleo en las playas. Las blancas playas de Pensacola fueron pintadas de negro, cubiertas por el petróleo. Presenciamos el daño que ocasionó a los negocios que atienden a los turistas, desde hoteles, restaurantes y lugares de atracciones hasta empresas auxiliares y firmas de bienes raíces”, recalcó.

La ley

Durante el período de transición de poderes, antes de la toma de posesión el 20 de enero pasado, el equipo del entonces presidente electo reiteró la intención de apostar por el incremento de las zonas de extracción por medio de la eliminación de “restricciones innecesarias”.

Sobre este asunto, el senador demócrata insistió que la intención de “permitir nuevas extracciones de petróleo a lo largo de la costa” fue planteada durante la campaña electoral, y aunque podría ser un plan, y no sólo una promesa idealista, la administración Trump tendrá que vencer primero “la oposición en el Congreso para derogar cualquier moratoria”.

De hecho, Trump no ha manifestado sus planes respecto a la Florida, aunque durante una entrevista el pasado año, con el periódico Tampa Bay Times, cuando era candidato a la presidencia, se mostró escéptico sobre la expansión de la industria petrolera en la Florida y luego reconoció que “estudiaría el asunto”.

Más oposición

Los grupos de ambientalistas anticipan una fuerte batalla contra el cambio de normas establecidas por la administración anterior.

Michael Bruner, director ejecutivo de Sierra Club, la organización ambiental más grande e influyente en los Estados Unidos, fundada en 1892, acaba de reiterar su oposición a cualquier resolución que conlleve al incremento de la extracción de petróleo en las costas de la Florida.

Sierra Club en la Florida establece como prioridad, en su agenda de trabajo, “la transición de combustible fósil [como el petróleo] a energía renovable limpia y eficiente [como la solar] para mitigar los impactos del cambio climático y el aumento del nivel del mar”.

A esto, el director ejecutivo de Sierra Club añadió “está claro que tendremos unas cuantas duras peleas por delante y, en realidad, no vamos a ganarlas todas”.

Luego planteó que “un accidente (en la costa de la Florida) tendría efectos devastadores para el medio ambiente y la economía del estado”.

Y recordó el desastre de Deepwater Horizon, el más grande de la historia, que causó pérdidas a la economía de la región por 22.700 millones de dólares, además de daños y muertes a la fauna marina de la zona, incluyendo el litoral noroccidental del Estado del Sol. Diario Las Américas