Robots desplazan a trabajadores de plataformas petroleras

Donde antes trabajaban 20 operarios ahora tan sólo hay 5 personas

24 Enero 2017, 8:09 pm

REDACCIÓN
ORO NEGRO

CIUDAD DE MÉXICO.- La tecnología está cambiando la forma de producir bienes y servicios en el mundo. Quizá el cambio más importante es la pérdida de importancia del ser humano para ciertos tipos de procesos productivos, tal y como está sucediendo en la extracción de petróleo. La tecnología aplicada a este sector ha hecho que un pozo de petróleo que antes necesitaba 20 trabajadores ahora funcione al mismo rimo con sólo cinco humanos a cargo.

Un buen ejemplo de este cambio es una especie de máquina o robot que trabaja en los buques de perforación petrolera en el Golfo de México y que facilita a diario los movimientos y unión de tubos pesados y sucios. No obstante, la llegada de este robot es quizá también es la razón por la cual Mark Rodgers (extrabajador del sector petrolero) hoy no está trabajando allí.

El Iron Roughneck, fabricado por National Oilwell Varco, automatiza la repetitiva y peligrosa tarea que consiste en conectar cientos de segmentos de tuberías de perforación que son empujados hasta el mar para terminar chocando la roca antes de dar con el petróleo.

Esta máquina está reduciendo el empleo en la extracción de combustibles fósiles, según explica Rodgers, que ahora trabaja reparando maquinaria industrial después de haber sido desplazado por un robot en la industria petrolera. “Me gustaría volver a trabajar en el mar”, dice. Tiene pocas probabilidades de hacerlo. Ahora que el sector petrolero mundial empieza a recuperarse lentamente de un periodo de precios bajos del crudo que eliminó 440.000 empleos.

La automatización del sector va a tener una repercusión importante sea cual sea el precio del oro negro. Entre un tercio y la mitad de estos puestos perdidos quizá nunca vuelvan. Unas torres de perforación más eficientes y una mayor automatización de todas las tareas está reduciendo la necesidad de empleados.

¿Podrá Trump revertir la situación?
Esta situación es una advertencia para el presidente estadounidense Donald Trump, que ha previsto un aluvión de nuevos empleos en el sector de la energía durante su mandato. Obviamente, la automatización ha revolucionado numerosas industrias, desde el sector automotor hasta la fabricación de alimentos e indumentaria.

Las compañías de energía, que dependen de equipos grandes y complejos para perforar y mantener los pozos petroleros, están particularmente muy bien posicionadas para beneficiarse, dice Dennis Yang, máximo responsable de Udemy, una compañía de San Francisco que capacita a trabajadores cuyas carreras se truncaron por las automatización de los sistemas productivos.

“Antes había que tener una caja de herramientas llena de llaves inglesas y dobladores de tuberías”, explica Donald McLain, presidente del departamento de programas industriales en Victoria College en el sur de Texas. “Ahora la herramienta principal es un portátil”. McLain, que trabajó como obrero de equipos de perforación durante 25 años, está ayudando a ‘transformar’ a operarios petroleros despedidos para que sus habilidades se acoplen a los trabajos más técnicos.

Más perforación con máquinas inteligentes significa en definitiva costes laborales más bajos y menos trabajadores cerca de algunas de las tareas más peligrosas. Es probable que las compañías petroleras incrementen su inversión en tecnología para bajar costes simplemente como una forma de ser más competitivas.

Resulta complejo creer que Trump pueda hacer algo grande con los empleos en este sector que cada vez es más intensivo en factor capital. Sin embargo, a Trump se lo considera la gran esperanza para la creación de más empleos que nunca en el área del shale, dice Jay Colquitt, fundador de OilfieldTrash.com, un portal de noticias online dedicado a los trabajadores en yacimientos petrolíferos.

A medida que se comience a perforar en más terreno, se crearán más empleos, agrega. “Aunque la tecnología moderna es fantástica, no se puede eliminar a la persona del todo”, asegura Rodgers. “Para garantizar que nunca falle, se necesita a alguien que esté observando, verificando todos los procesos”. ELECONOMISTA.ES/BLOOMBERG

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