El muro con México y renegociar el TLC, prioridades de Trump

Las controvertidas iniciativas figuran en la agenda de la nueva Casa Blanca

20 Enero 2017, 9:21 pm

SILVIA AYUSSO
ORO NEGRO

WASHINGTON.- “El presidente Trump está comprometido con la construcción de un muro fronterizo para detener la inmigración ilegal, frenar a las bandas y la violencia e impedir que las drogas entren en nuestras comunidades”, se señala en la agenda de la nueva Casa Blanca.

El nuevo mandatario también se dedicará a “implementar nuestras leyes fronterizas, poner fin a las ciudades santuario y a contener la falta de respeto a la ley asociada a la inmigración ilegal”.

Ello implica, subraya el programa de Trump, “deportar a los inmigrantes ilegales con antecedentes criminales violentos que se han quedado dentro de nuestras fronteras”. Una amenaza que vuelve a dejar espacio para la ambigüedad en un presidente que llegó a reclamar la deportación de los 11 millones de indocumentados que viven en el país y que habló de crear una “fuerza deportadora” pero que, en los últimos tiempos, ha reconocido la dificultad de llevar a cabo esos planes.

En lo que no se echa ni un milímetro atrás es en su intención de revisar el tratado comercial (TLC) con México y Canadá,

“El presidente Trump está comprometido a renegociar el TLC”, subraya la agenda. Si los socios del tratado se niegan a una renegociación que asegure un “trato justo” a los trabajadores estadounidenses, entonces “el presidente notificará la intención de EE UU de retirarse”.

El TLC no es el único acuerdo comercial bajo la lupa de la Administración Trump. El nuevo gobierno quiere “acuerdos duros pero justos” que “devuelvan millones de trabajos” a EE UU, otra de sus prioridades. Y esa estrategia pasa también por “retirarnos del TPP”.

En su discurso de investidura, Trump prometió volver a dar prioridad al país que ya dirige. “América primero” es su lema y ese “América primero” impregna toda su agenda, como en los planes energéticos, que prometen priorizar políticas de empleo frente a inquietudes medioambientales. Así, Trump apuesta por derogar regulaciones energéticas que obligaban a reducir emisiones contaminantes y fomentar la “revolución del petróleo y gas de esquisto”. La priorización nacional se extiende también a los programas laborales, donde más allá de amenazar a quien se lleve trabajos fuera del país, el nuevo presidente se compromete a reducir los impuestos para estimular los negocios y el consumo, en un recurso clásico republicano.

Bajo ese lema se guiará también su política exterior, centrada en los “intereses y seguridad nacional americanos”. Eso pasa por “derrotar y destruir al Estado Islámico y otros grupos terroristas radicales islámicos” y “reconstruir” las fuerzas armadas nacionales. Porque, argumenta la nueva Casa Blanca de Trump, “el mundo será más seguro y pacífico con una América más fuerte y respetada”. El País